Mujer: ¡Cree en ti!

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Esta es la semana del Empresarismo. Se dedica a fomentar el establecimiento de empresas y negocios para personas emprendedoras. Quise aprovechar la coyuntura, porque he visto que algunas de ustedes están dándole forma a pequeños negocios, y me acerqué a una amiga de muchos años para que les compartiera un poco de su experiencia.

Si esperan que Elizabeth Figueroa les haga un perfecto cuento de hadas sobre el camino que tienen por delante en el empresarismo, se equivocan. Lo que leerán son las realidades de las que no nos advierten a la hora de montar nuestro propio negocio.  No es que quiera desalentarlas, para nada. La dosis que te comparte en este artículo es sumamente realista, para librarte de unos cuantos dolores de cabeza, por los que ella ya pasó. Te brinda sus consejos, para que tu negocio sea exitoso y puedas alcanzar la meta emprendedora que te has trazado.  Lee con atención, haz tus anotaciones. Y si aún no tienes tu propio negocio, pero aspiras a tenerlo en alguna ocasión, ¡aprovecha!

¿Quién es ella?  meElizabeth Figueroa se define así: #Copuqueña #Pelúa #Empresaria #Feminista #Nerd, pero por sobretodo #Comunicadora; Egresada de la Escuela de Comunicación Pública de la Universidad de Puerto Rico.  Ha laborado en diversas facetas de las comunicaciones, desde el ámbito académico, así como con entidades ONG’s, multinacionales y federaciones deportivas internacionales. Para controlar su neurosis (dice ella) y promover la paz mundial,  al menos la de su entorno, practica Yoga y jardinería. En el 1998 fundó Ingenio Media, una empresa de Comunicaciones.

Aquí les dejo su artículo, ¡sáquenle provecho!

Por: Elizabeth Figueroa

Continuamente estamos siendo bombardeadas con invitaciones a seminarios para empoderar a la mujer a que inicie su ruta emprendedora. “Mujer ¡cree en ti!” se convierte en un grito de guerra, un mantra, un slogan publicitario, un canto de sirena para que asistas al encuentro.

approve-female-good-41373Haces el sacrificio y gastas el dinero para la compra de víveres de la semana y te matriculas.  Los mensajes son constantes y contundentes: ¡eres poderosa!, ¡tú puedes!, ¡eres maravillosa!, ¡cree en ti!  

Sales pompeá, lista para comerte el mundo y convertirte en una millonaria. Vas camino a tu casa con miles de ideas revoloteándote por la cabeza. Apuestas a ti – ¡y pagas doble! -, porque te han abierto los ojos para recordarte que ¡eres poderosa!, ¡tú puedes!, ¡eres maravillosa!, ¡cree en ti!  

Pero cuando te lanzas, chocas con la realidad de que te han inflado el ego y te has ido sin paracaídas por un risco.

Como podrás deducir correctamente, no soy fanática de este tipo de eventos, que a quienes único benefician económicamente es a sus organizadores.

La realidad de emprender, de fundar una empresa, se resume en una palabra: riesgo.

pexels-313690El camino puede ser tortuoso, desde el desarrollo de la idea de tu negocio, estudiar la viabilidad y el mercado para el mismo, los permisos, patentes, presupuestos, suplidores, impuestos, pero, sobre todo, entender y reconocer tu capacidad de riesgo. RIESGO, esa variante que establece cuánto estás dispuesta a sacrificar para lograr tu sueño.

El riesgo es tu despertador. ¿Cuánto tiempo estás dispuesta a arriesgar para arrancar operaciones? ¿Cuántas funciones tendrás que asumir inicialmente cuando comiences tu negocio? Vendedora, contable, servicio al cliente, compras, publicista, relacionista, conserje, mamá y esposa. ¿Cuánto dinero propio estás dispuesta a arriesgar? ¿Puedes arriesgarte a operar 6 meses sin generar un centavo?  ¿Piensas solicitar un préstamo comercial para operar los primeros dos años?

Algo que no te dicen en las charlas de empoderamiento, es el limitado acceso a créditos comerciales. La mayoría de los bancos, por no generalizar y decir todos, exigen un colateral de una propiedad para otorgarte un préstamo del cual posiblemente sólo te den el equivalente al 30% del valor de la misma. “¡Pero si lo que quiero es comenzar mi negocio para comprar la casita de mis sueños!”. Tú podrás creer en ti, pero ellos no tienen que asumir el riesgo por ti.

Lesson plan

Como filtro de diseño evolutivo, muchos sueños se desvanecen en este punto.  Las más tenaces, buscan opciones. Donaciones o préstamos de familiares y amigos -lo que de por sí es un riesgo inmenso si quedas mal-, préstamos personales o cooperativas. El  gobierno tiene programas de incentivos para el desarrollo de nuevos negocios, pero muchas se desaniman al ver toda la documentación requerida para analizar el nivel de riesgo de la inversión que harán en tu sueño. Entre ellos: un crédito excelente, tu plan de negocio (¡viable!), estados financieros, tus planillas, colaterales y la documentación relacionada a la propiedad, e identificar las fuentes de repago, todo esto sólo para que puedan evaluar tu solicitud. La más persistente, fácilmente habrá invertido 4 meses en el proceso y sin gestionar un solo permiso, que puede ser una tortura hasta para el más experimentado.

Aquí se aplica el segundo filtro evolutivo, los que se quitan por falta de financiamiento y recursos económicos para la inversión.

Las que sobreviven ese segundo filtro, comienzan el tercer nivel.  Cuál atleta de Exatlón, se lanza a brincar los obstáculos para gestionar los permisos gubernamentales. Identificas el local que visualizaste en tus sueños, pagas el depósito, inviertes en los arreglos, compras inventario, muebles y mano de obra con el dinero del préstamo, pero subestimas el proceso de aprobación del permiso de uso, patente y CRIM.

Cometes el error de asumir que no debes tener ningún problema, ya que el local está ubicado en una avenida principal de una urbanización “y seguro que es una zona comercial”.  Radicas las solicitudes y te encuentras con la sorpresa que la zona es residencial, para la cual necesitarías los endosos de los residentes y que la asociación que representa a los vecinos está en contra de la comercialización de la zona.

apple-check-computer-7079No hiciste tu asignación, asumiste el riesgo, perdiste un gran porciento de capital, y ahora a buscar un nuevo local y a comenzar de nuevo.  ¿Cuánto dinero te queda? ¡Cuántos negocios fracasan por seleccionar mal un local y subestimar la permisología!

Los procesos desgastan, entre el seminario y este punto, fácilmente han pasado nueve meses. Las arcas comienzan a vaciarse.  Te preguntas ¿recojo velas y asumo la pérdida? ¿Sigo? Posiblemente tu familia ya esté resentida contigo. Tus prestamistas, nerviosos de que no terminas de arrancar. Es  aquí donde la aptitud y la actitud hacen la diferencia. Y son los que tienen ambas los que pasan el tercer filtro.

adult-brainstorming-business-440588APTITUD. Si vas a emprender, ¡prepárate! En vez invertir en seminarios de empoderamiento, matricúlate en cursos cortos de cómo iniciar un negocio, aprende contabilidad básica. Conoce al derecho y al revés lo que quieres establecer. No subestimes el análisis de tus fortalezas, deficiencias, oportunidades y amenazas (FODA en español, SWOT en inglés) de tu concepto de negocio. Haz un plan en el que puedas convertir tus deficiencias en oportunidades. Establece metas concretas para los primeros dos años, y evalúa esas métricas cada seis meses, para que puedas hacer los ajustes necesarios.

ACTITUD. ¿Tienes lo que se requiere para ser empresaria? ¿Tienes la actitud y mentalidad para hacerlo? El 75% del éxito de un empresario radica en su actitud. ¿Cuántas personas conoces con bachillerato o estudios graduados en Administración de Empresas que no pueden ni siquiera manejar un puesto de limonadas?  ¿Conoces a algún empresario que sin estudios formales, pero con conocimiento de su industria, se ha convertido en líder de la misma?

action-adult-advice-1120344Los empresarios no le temen al riesgo, al contrario, se alimentan de él. Es una adrenalina que los empuja a desarrollar nuevos negocios, crear, crecer de manera casi compulsiva. Es la actitud de no quejarse de las largas horas de trabajo, al contrario, de disfrutarse la experiencia.  Son los que no tienen miedo a lanzarse por un risco sin paracaídas, porque saben que del piso no pasan. Los que enfrentan las crisis y las épocas de bajas como un reto creativo.

Comencé mi empresa en el 1998 sin mucha planificación y sin una idea clara hacia donde la quería dirigir. Necesitaba una estructura legal que me permitiera crear una sombrilla para poder acceder a unos contratos para mí y mis compañeros de gremio, que de manera individual era simplemente imposible obtenerlos.

Tomó vida propia y en 20 años he experimentado de todo: éxitos, rotundos fracasos, bonanza y crisis económicas. Pese a tener la aptitud y la educación necesaria, he tenido que trabajar con mi actitud.

Miro en retrospectiva, miro los riesgos y sacrificios que he tenido que enfrentar; mi crecimiento personal. No ha sido fácil. Pero ser empresaria no es para los blanditos de corazón. Pero el corazón es un músculo, que puedes fortalecer. Y si me preguntas si valió la pena, te diría que sí. Si me preguntas si debes hacerlo, te diría, ¡Arriésgate! ¡tírate de cabeza… y sin paracaídas!

Si tienes dudas o preguntas sobre cómo iniciar tu negocio, puedes escribirme a: preguntas@ingeniopr.com

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A todos los hombres que conozco

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Llevo varias semanas dándole terapia.  A veces física, porque dice que cuando le doy un masaje en los pies, aunque no es experto, siente que baja revoluciones.  Le aprieto un poco, y tensa la boca y el cuello porque es evidente que le duele, pero cuando voy soltando suavemente, se dibuja en su rostro el alivio.

Otras veces, la terapia va dirigida a su humor.  Ha tenido días complicados en el trabajo, y se frustra porque son muchas las ocasiones en que lo que arregla por un lado, cuando a alguien se le chispotea un olvido o un error, se le desconchunfla todo lo demás.  Últimamente se desvive porque llegue la hora de salida, y cuando nos encontramos al final de su día laboral, necesita desahogarse con urgencia… y mientras me cuenta y revive las peripecias de la jornada, le da coraje.  Trato de hacer de sicóloga y humorista, a ver si eso aplaca su temperamento súbito, y si no me resulta, le digo que se dé una larga ducha y deje escurrir el estrés por la tubería.

Las más frecuentes son las terapias de perspectiva.  Me cuenta de los reveses en la agenda para el día, que va construyendo mientras maneja hacia el trabajo, y cómo le hierve la sangre cuando, a las tres de la tarde, se da cuenta que ha pasado gran parte de su tiempo apagando fuegos y sin poder lograr lo que se propuso apenas rayaba el sol.  Identifica claramente en qué se equivocaron los demás, mientras yo con astucia, amor y sin llevarle la contraria, trato asimismo de ajustarle los espejuelos de su actitud, para ayudarlo a ver si él también tuvo sus fallas.

Y reparo en que, aunque siempre ha sido un hombre decidido, fuerte y práctico, también tiene sus limitaciones y no siempre sabe cómo expresar lo que siente.  Además, en que puede hacer malabares con una agenda cargada, pero llega el momento en que le sobra talento, pero le faltan manos y energía.

Voy descubriendo, mientras medito y busco dirección de Dios para ayudarlo con las palabras y la actitud adecuada, que atraviesa cambios de los que quizás no se ha dado cuenta.  Ya pasó de los 50, y la edad va ganando terreno en su agilidad física.  Y como su mente, gracias a Dios, está como la de un nene de 15, apenas aprende a compaginarlas a las dos en un trabajo de alta demanda.

Me doy cuenta también de que extraña a su mamá.  No porque haya sido “Mama’s Boy”, sino porque ella, que lo conocía mejor que nadie, podía leer su semblante sin que él dijera una sola palabra, y le decía las palabras justas que necesitaba escuchar, para apaciguar su agitado desasosiego.  Pero su mamá ya no está.  Murió hace dos años, y todavía (a su manera) la llora.

Me tiene a mí, sin embargo.  Trato de ser y hacer lo más que puedo, de cubrir todas las bases y al mismo tiempo ser cheerleader, pero a veces no estoy segura si tengo todas las destrezas y herramientas que él necesita para ayudarlo, apoyarlo e inspirarlo.  Lo intento, con fuerza y amor, ésa es la verdad.  Leo, me educo, hago el tiempo y creo el ambiente para disipar lo que lo tiene estresado.  En la cocina, me esmero.  Le pongo su musiquita, le digo que lo quiero.

Escribiendo estas líneas, por un instante no sé si les hablo de mi compañero de vida o de mi padre.  Y agarro el teléfono, hablo con mami, y me doy cuenta que no soy sólo yo la que tiene un hombre extraordinario por pareja, que es menos Supermán y a veces hasta más vulnerable que yo.

Mami me escucha, se ríe conmigo de mis cuentos y me aconseja.  Al colgar el teléfono, vienen a mi memoria los nombres de muchas amigas que han tenido desafíos como los míos, y muchas veces hasta más complejos.  Y también me acuerdo de muchos amigos quienes, sin querer y sin mediar palabra, han dado señales de que no han sido tan agraciados en tener ayuda durante sus pruebas.

Es que esto de las relaciones es una aventura nueva cada día.  Me resulta inspirador y hasta curioso cómo mis abuelos maternos, aún vivos y ya en los 90 años de edad, han podido sobrellevar tanto.  Han superado circunstancias que muchas parejas hoy día no tendríamos idea de cómo enfrentar, y es casi seguro que si las viviéramos, tiraríamos la toalla antes de que suene la campana del primer “round”.

Amigas: ¡qué importante apoyo e influencia somos en la vida de nuestros compañeros, aún cuando nos toque subir a cuestas en ciertos momentos de nuestro caminar!

Amigos: ¡qué importante es que nos dejen ayudarlos y comuniquen con acierto lo que les preocupa!

Me afirmo en que, unas veces, no sabemos poner en palabras lo que nos desafía; y que en otras ocasiones, no sabemos brindar o recibir las respuestas apropiadas para intentar buscar soluciones.

Esta no es una confesión de que tengo problemas con mi pareja.  Lejos de eso.  Es sólo que voy conociendo otras dimensiones de ser pareja; que después de los 40, una relación tiene componentes mucho más trascendentales que cuando uno es más joven, y que para llegar a la vejez juntos, hay que echar mano de otras vivencias y estrategias.

Más bien, hoy quiero hablarle a los hombres.  A mis amigos, a mis colegas, a mi hermano y mis primos, y a los que son como de mi propia sangre y que he conocido en el camino.  ¿Cómo podemos ayudarles?

Mi compañero a veces se hace el fuerte, y así él mismo lo confiesa.  “No quiero preocuparte”, me dice, pero yo sé que en el fondo lo que le cuesta es revelar su vulnerabilidad.

En estos días me confesó que a veces no se atreve a decirme más de lo que turba su corazón, porque no quiere desilusionarme.  Y yo lo observo, pasmada y conmovida a la vez.  Quiere protegerme, y al mismo tiempo me pide ayuda a gritos con esa acción.  Sin darme cuenta, meto mis dedos en su pelo y lo acaricio, le sonrío y le digo que se deje de tonterías, que el amor todo lo puede.

Pero sé que no es el único que se ha sentido así.  Recibo un “flash” de imágenes de mi papá, en momentos difíciles durante mi niñez y adolescencia.  Recuerdo a algunos de mis tíos, cada cual batallando con sus propios gigantes. Y a otros tantos varones que conozco, que alguna vez en confidencia y con ojos llorosos, se han sentido que lo que se espera de ellos es mucho más de lo que creen que pueden dar.

Me solidarizo con ustedes.  Mi corazón vibra compasivo.  Mis brazos se extienden para brindarles un abrazo a la distancia.  Y les afirmo que ser vulnerables es sólo sinónimo de ser humanos; que estos son otros tiempos, y que ya no hace falta aparentar “ser un Macho”, porque no hay mayor atractivo que un hombre tan seguro de sí mismo, que es capaz de mostrar su lado vulnerable.

No es diferente a lo que nos pasa a nosotras las mujeres.  Por eso podemos entenderlos.  Y pienso que para poder superar los momentos duros, es preciso aprender a mirar, aceptar y amar nuestras fragilidades como personas.

En medio de este escrito, sonó el teléfono.  Era él, mi compañero de vida.  Sólo quería constatar que sigo aquí para él, y aunque lo sabe de sobra, necesitaba escucharlo de mis labios, como si fuera una inyección de seguridad.

Estos momentos retantes van a pasar, y muy pronto… así lo creo. Confío en que resultarán en una relación más fortalecida y un conocernos más profundo.  Espero con una sonrisa en los labios el día en que, recordando estas vivencias, podamos reírnos juntos y decir: “sólo fue un instante, hemos caminado juntos mucho más”.

¡Ánimo!  Aunque estemos cerca del invierno, la primavera no tardará en llegar.

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Eso que llaman “estrés”

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Me fascina que en los Estados Unidos, cada día del año tiene asignado algún evento o celebración.  ¡Y no lo digo en broma!  Aquí se celebran cosas como “el día nacional de los amantes de la mantequilla de maní” o “el día de adoptar un pavo”.  Cierto, muchos de éstos son “holidays” inverosímiles y dan gracia, pero el de hoy es asunto serio.

adult-annoyed-anxiety-133021El estrés es un sentimiento de tensión física o emocional. Puede provenir de cualquier situación o pensamiento que lo haga sentir a uno frustrado, furioso o nervioso.

El estrés es la reacción de su cuerpo a un desafío o demanda. En pequeños episodios, el estrés puede ser positivo, como cuando le ayuda a evitar el peligro o cumplir con una fecha límite. Pero cuando el estrés dura mucho tiempo, puede dañar su salud.

En pocas palabras, experimentar estrés es un asunto normal en la vida.  Tomemos en cosideración que lo puede provocar una situación o pensamiento, por lo que se supone que sea un sentimiento pasajero.  Pero… dice que cuando esa sensación se prolonga, es cuando empiezan los problemas, por lo menos los que causan más estragos: los de salud.

Es importante abordar el tema del estrés prolongado, porque me parece que los estilos de vida y el ajoro que enfrentamos las mujeres hoy día arrastran consigo esa presión constante que nos mata “a cuchillito de palo” y sin darnos cuenta.

Voy a referirme a lo que explica el sitio MedlinePlus sobre el estrés. Lo clasifica en dos tipos, uno relativamente normal y otro sumamente peligroso.  Del estrés agudo, no nos podemos librar: es una reacción normal y sirve hasta de mecanismo de defensa para poner en alerta la mente y el cuerpo.

El estrés crónico, por su parte, es el que hay que mantener bajo control.  Lo difícil de éste es que es provocado por situaciones que no se resuelven de forma rápida, y hace que lo que la provoca se convierta en una amenaza constante.  Ante eso, el cuerpo y la mente se mantienen en alerta continuamente, como una bombilla que se queda encendida todo el tiempo… y que ya sabemos que tarde o temprano, termina fundiéndose.  En los casos de estrés crónico, lo que se funde es nuestra salud.

Tipos de estres (1)

¿Qué ocurre en tu cuerpo cuando estás estresada?

Según se explica en el artículo de MedlinePlus, la primera reacción corporal es la liberación de hormonas.  Estas activan al cerebro, para que esté en alerta.  Una vez el cerebro asume esa acción, ocurre un efecto dominó:  los músculos se tensionan y se acelera el pulso.  Si se trata de una situación estresante pasajera (como un buen susto, por ejemplo), una vez el cerebro recibe el mensaje de que se puede volver a la normalidad, el cuerpo retorna a su estado natural.

Durante un episodio de estrés crónico, el cuerpo nunca retorna a esa normalidad.  El cerebro sigue recibiendo estímulos continuos de una situación de peligro, sobrecargando sus funciones y las de otros órganos del cuerpo.  Como no pueden relajarse, trabajan de continuo, y según los médicos, terminan causando lo siguiente:

  • Hipertensión
  • Problemas cardíacos
  • Depresión y/o ansiedad
  • Cambios drásticos de carácater y emocionales
  • Problemas en la piel
  • Obesidad y diabetes
  • Problemas menstruales

Este fue mi caso.  Por mi tipo de trabajo, el estrés nunca paraba.  La verdad no me di cuenta de sus efectos en mi salud, hasta que la situación se tornó tan crítica, que de no haber actuado, me pudo costar la vida.

Es por eso que los expertos señalan otras complicaciones de este tipo de estrés, sobre todo si ya tienes otros problemas de salud.  Se le suman las síntomas emocionales, que también desembocan en dificultades en el buen funcionamiento del cuerpo:

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  • Problemas intestinales
  • Dolores de cabeza, cuello y espalda
  • Falta de energía y problemas de concentración
  • Dificultad al dormir
  • Problemas sexuales
  • Problemas de peso
  • Riesgo de uso de drogas y alcohol
  • Pensamientos negativos y hasta suicidas
  • Ataques de pánico

Es preciso que, si identificas que estás pasando por una etapa de estrés crónico, contactes a tu médico.

La causa del estrés es la presencia de un factor estresante.  La ansiedad es el estrés que continúa después de que el factor estresante ha desaparecido.  (MedlinePlus)

¿Cómo puedes manejar tu estrés?

Lo primero que debes saber es que no existe una fórmula universal para erradicar el estrés.  Lo que sí existen son maneras de canalizarlo, que varían de persona a persona: lo que me puede funcionar a mí, quizás no sea efectivo contigo y viceversa.

Aquí algunas recomendaciones:

Acepta aquellas cosas que no puedes cambiar.

Generalmente, cuando nos aferramos a una idea, plan o manera de hacer las cosas, contribuye a que te alteres.  Si hay algo que, aunque no te guste, no lo puedes cambiar, intenta enfrentarlo de una manera creativa y relajante.

Aléjate de las situaciones estresantes.

En ocasiones, sabiendo que hay lugares, momentos y personas que disparan nuestros niveles de estrés, no los evitamos.  ¡Y hasta nos gusta exponernos a ellos!  Pero date cuenta que no son saludables para ti, e intenta alejarte de ellos… aunque sea sólo momentáneamente.

Haz ejercicios o alguna actividad física activa.

Es una de las mejores maneras de reenfocar tu cerebro y bajar los niveles de estrés.  Cuando disfrutas de la actividad física, como bailar o hacer ejercicios, tu cerebro libera hormonas que envían un mensaje de felicidad y bienestar, que contrarresta el estrés y ayuda a que el cuerpo encuentre un balance.

Sé positiva.

Intenta cambiar tu perspectiva de la situación que te estresa.  Un cambio en pensamientos negativos por positivos hace toda la diferencia.

Busca nuevas formas de relajarte.

A muchas personas, un pasatiempo o la práctica de técnicas de relajación le vienen como anillo al dedo.  Escoge una que sea de interés y que te sea fácil de practicar.  Ultimamente, los libros de colorear para adultos, por ejemplo, han servido para esos fines, lo mismo que el yoga.  La música siempre puede ser tu mejor aliada para combatir el estrés.

Duerme bien y sigue una dieta saludable.

El descanso ayudará a que tengas más claridad mental, relajes tus músculos y se convierta en una inyección de energía.  En cuanto a tu alimentación, haz un esfuerzo por consumir frutas, vegetales, fibra, productos bajos en grasa y suficiente agua.

Aprende a decir que no.

Establecer límites en lo que puedes o no hacer y atender, te servirá para que veas resultados casi inmediatos para bajar el estrés.  Y si necesitas ayuda, pídela y no temas buscarla.  Evita seguir agregando más responsabilidades o situaciones estresantes a tu vida, porque de otra manera, tu salud va a pagar las consecuencias.

Otro consejo de alto valor para todas: trata de evitar las conductas adictivas, como un método de canalizar el estrés y la ansiedad.

Evitar por estres (1)

 

Puedes encontrar más información y recursos de ayuda con tu médico o proveedor de salud, y también a través de organizaciones dedicadas al bienestar integral.  En la internet, desde luego, puedes encontrar muchos datos adicionales, no sólo sobre lo apremiante de combatir el estrés,  sino de cómo manejarlo.

Si han dedicado todo un día del calendario (por lo menos en Estados Unidos) para crear conciencia sobre este tema, es porque es importante.  No lo descartes o lo tomes a la ligera.  Hay mucha gente que te quiere y que desea que estés bien, plena y en salud, así que cuídate y ve poniendo un alto a todo aquello que te estresa.

Además, conversa con otros sobre las implicaciones que tiene sobre la salud, para que también puedan mejorar su calidad de vida.

Espero que te animes y dejes a un lado eso que llaman estrés.

Déjame tus comentarios al final de esta página y sigue mi blog. 

¡Deseo compartir contigo muchas más temas y vivencias!