Mujer: ¡Cree en ti!

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Esta es la semana del Empresarismo. Se dedica a fomentar el establecimiento de empresas y negocios para personas emprendedoras. Quise aprovechar la coyuntura, porque he visto que algunas de ustedes están dándole forma a pequeños negocios, y me acerqué a una amiga de muchos años para que les compartiera un poco de su experiencia.

Si esperan que Elizabeth Figueroa les haga un perfecto cuento de hadas sobre el camino que tienen por delante en el empresarismo, se equivocan. Lo que leerán son las realidades de las que no nos advierten a la hora de montar nuestro propio negocio.  No es que quiera desalentarlas, para nada. La dosis que te comparte en este artículo es sumamente realista, para librarte de unos cuantos dolores de cabeza, por los que ella ya pasó. Te brinda sus consejos, para que tu negocio sea exitoso y puedas alcanzar la meta emprendedora que te has trazado.  Lee con atención, haz tus anotaciones. Y si aún no tienes tu propio negocio, pero aspiras a tenerlo en alguna ocasión, ¡aprovecha!

¿Quién es ella?  meElizabeth Figueroa se define así: #Copuqueña #Pelúa #Empresaria #Feminista #Nerd, pero por sobretodo #Comunicadora; Egresada de la Escuela de Comunicación Pública de la Universidad de Puerto Rico.  Ha laborado en diversas facetas de las comunicaciones, desde el ámbito académico, así como con entidades ONG’s, multinacionales y federaciones deportivas internacionales. Para controlar su neurosis (dice ella) y promover la paz mundial,  al menos la de su entorno, practica Yoga y jardinería. En el 1998 fundó Ingenio Media, una empresa de Comunicaciones.

Aquí les dejo su artículo, ¡sáquenle provecho!

Por: Elizabeth Figueroa

Continuamente estamos siendo bombardeadas con invitaciones a seminarios para empoderar a la mujer a que inicie su ruta emprendedora. “Mujer ¡cree en ti!” se convierte en un grito de guerra, un mantra, un slogan publicitario, un canto de sirena para que asistas al encuentro.

approve-female-good-41373Haces el sacrificio y gastas el dinero para la compra de víveres de la semana y te matriculas.  Los mensajes son constantes y contundentes: ¡eres poderosa!, ¡tú puedes!, ¡eres maravillosa!, ¡cree en ti!  

Sales pompeá, lista para comerte el mundo y convertirte en una millonaria. Vas camino a tu casa con miles de ideas revoloteándote por la cabeza. Apuestas a ti – ¡y pagas doble! -, porque te han abierto los ojos para recordarte que ¡eres poderosa!, ¡tú puedes!, ¡eres maravillosa!, ¡cree en ti!  

Pero cuando te lanzas, chocas con la realidad de que te han inflado el ego y te has ido sin paracaídas por un risco.

Como podrás deducir correctamente, no soy fanática de este tipo de eventos, que a quienes único benefician económicamente es a sus organizadores.

La realidad de emprender, de fundar una empresa, se resume en una palabra: riesgo.

pexels-313690El camino puede ser tortuoso, desde el desarrollo de la idea de tu negocio, estudiar la viabilidad y el mercado para el mismo, los permisos, patentes, presupuestos, suplidores, impuestos, pero, sobre todo, entender y reconocer tu capacidad de riesgo. RIESGO, esa variante que establece cuánto estás dispuesta a sacrificar para lograr tu sueño.

El riesgo es tu despertador. ¿Cuánto tiempo estás dispuesta a arriesgar para arrancar operaciones? ¿Cuántas funciones tendrás que asumir inicialmente cuando comiences tu negocio? Vendedora, contable, servicio al cliente, compras, publicista, relacionista, conserje, mamá y esposa. ¿Cuánto dinero propio estás dispuesta a arriesgar? ¿Puedes arriesgarte a operar 6 meses sin generar un centavo?  ¿Piensas solicitar un préstamo comercial para operar los primeros dos años?

Algo que no te dicen en las charlas de empoderamiento, es el limitado acceso a créditos comerciales. La mayoría de los bancos, por no generalizar y decir todos, exigen un colateral de una propiedad para otorgarte un préstamo del cual posiblemente sólo te den el equivalente al 30% del valor de la misma. “¡Pero si lo que quiero es comenzar mi negocio para comprar la casita de mis sueños!”. Tú podrás creer en ti, pero ellos no tienen que asumir el riesgo por ti.

Lesson plan

Como filtro de diseño evolutivo, muchos sueños se desvanecen en este punto.  Las más tenaces, buscan opciones. Donaciones o préstamos de familiares y amigos -lo que de por sí es un riesgo inmenso si quedas mal-, préstamos personales o cooperativas. El  gobierno tiene programas de incentivos para el desarrollo de nuevos negocios, pero muchas se desaniman al ver toda la documentación requerida para analizar el nivel de riesgo de la inversión que harán en tu sueño. Entre ellos: un crédito excelente, tu plan de negocio (¡viable!), estados financieros, tus planillas, colaterales y la documentación relacionada a la propiedad, e identificar las fuentes de repago, todo esto sólo para que puedan evaluar tu solicitud. La más persistente, fácilmente habrá invertido 4 meses en el proceso y sin gestionar un solo permiso, que puede ser una tortura hasta para el más experimentado.

Aquí se aplica el segundo filtro evolutivo, los que se quitan por falta de financiamiento y recursos económicos para la inversión.

Las que sobreviven ese segundo filtro, comienzan el tercer nivel.  Cuál atleta de Exatlón, se lanza a brincar los obstáculos para gestionar los permisos gubernamentales. Identificas el local que visualizaste en tus sueños, pagas el depósito, inviertes en los arreglos, compras inventario, muebles y mano de obra con el dinero del préstamo, pero subestimas el proceso de aprobación del permiso de uso, patente y CRIM.

Cometes el error de asumir que no debes tener ningún problema, ya que el local está ubicado en una avenida principal de una urbanización “y seguro que es una zona comercial”.  Radicas las solicitudes y te encuentras con la sorpresa que la zona es residencial, para la cual necesitarías los endosos de los residentes y que la asociación que representa a los vecinos está en contra de la comercialización de la zona.

apple-check-computer-7079No hiciste tu asignación, asumiste el riesgo, perdiste un gran porciento de capital, y ahora a buscar un nuevo local y a comenzar de nuevo.  ¿Cuánto dinero te queda? ¡Cuántos negocios fracasan por seleccionar mal un local y subestimar la permisología!

Los procesos desgastan, entre el seminario y este punto, fácilmente han pasado nueve meses. Las arcas comienzan a vaciarse.  Te preguntas ¿recojo velas y asumo la pérdida? ¿Sigo? Posiblemente tu familia ya esté resentida contigo. Tus prestamistas, nerviosos de que no terminas de arrancar. Es  aquí donde la aptitud y la actitud hacen la diferencia. Y son los que tienen ambas los que pasan el tercer filtro.

adult-brainstorming-business-440588APTITUD. Si vas a emprender, ¡prepárate! En vez invertir en seminarios de empoderamiento, matricúlate en cursos cortos de cómo iniciar un negocio, aprende contabilidad básica. Conoce al derecho y al revés lo que quieres establecer. No subestimes el análisis de tus fortalezas, deficiencias, oportunidades y amenazas (FODA en español, SWOT en inglés) de tu concepto de negocio. Haz un plan en el que puedas convertir tus deficiencias en oportunidades. Establece metas concretas para los primeros dos años, y evalúa esas métricas cada seis meses, para que puedas hacer los ajustes necesarios.

ACTITUD. ¿Tienes lo que se requiere para ser empresaria? ¿Tienes la actitud y mentalidad para hacerlo? El 75% del éxito de un empresario radica en su actitud. ¿Cuántas personas conoces con bachillerato o estudios graduados en Administración de Empresas que no pueden ni siquiera manejar un puesto de limonadas?  ¿Conoces a algún empresario que sin estudios formales, pero con conocimiento de su industria, se ha convertido en líder de la misma?

action-adult-advice-1120344Los empresarios no le temen al riesgo, al contrario, se alimentan de él. Es una adrenalina que los empuja a desarrollar nuevos negocios, crear, crecer de manera casi compulsiva. Es la actitud de no quejarse de las largas horas de trabajo, al contrario, de disfrutarse la experiencia.  Son los que no tienen miedo a lanzarse por un risco sin paracaídas, porque saben que del piso no pasan. Los que enfrentan las crisis y las épocas de bajas como un reto creativo.

Comencé mi empresa en el 1998 sin mucha planificación y sin una idea clara hacia donde la quería dirigir. Necesitaba una estructura legal que me permitiera crear una sombrilla para poder acceder a unos contratos para mí y mis compañeros de gremio, que de manera individual era simplemente imposible obtenerlos.

Tomó vida propia y en 20 años he experimentado de todo: éxitos, rotundos fracasos, bonanza y crisis económicas. Pese a tener la aptitud y la educación necesaria, he tenido que trabajar con mi actitud.

Miro en retrospectiva, miro los riesgos y sacrificios que he tenido que enfrentar; mi crecimiento personal. No ha sido fácil. Pero ser empresaria no es para los blanditos de corazón. Pero el corazón es un músculo, que puedes fortalecer. Y si me preguntas si valió la pena, te diría que sí. Si me preguntas si debes hacerlo, te diría, ¡Arriésgate! ¡tírate de cabeza… y sin paracaídas!

Si tienes dudas o preguntas sobre cómo iniciar tu negocio, puedes escribirme a: preguntas@ingeniopr.com

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Como mascotas ¡tiene a dos cerditos!

Marina iba contenta por la acera, creyéndose la reina del barrio.  Segura de sí misma, extrovertida, simpática; sabía que ser coqueta atraía la atención de los vecinos que salían a saludarla.

Su hermano adoptivo, Mikael, la seguía detrás con un paso más lento.  La observaba como diciendo: “y ésta, ¿quién se cree?”, pero muy pronto perdía la línea de pensamiento, porque los vecinos también se acercaban a expresarle afecto.

Así es la vida de Marina y Mikael cada vez que salen a pasear calle arriba y calle abajo, en la urbanización donde viven en Levittown.  ¡Son toda una sensación!  Y son también los dos cerditos de mi amiga Wilda.

Las fotos de estas mascotas adornan su perfil de Facebook, y ella no es tímida al hablar de quienes se han convertido en los dos grandes amores de su familia.

45996686_1938789169523086_6149263058897207296_nTodo comenzó cuando a la hija de Wilda le pareció que tener un cerdito como mascota era una buena idea.  Wilda se rehusó, pensando (como quizás piensa la mayoría de la gente) que era lo más descabellado, poco higiénico y trabajoso que se le hubiera ocurrido a su hija.  Pero la campaña a favor del cerdito, en vez de morirse en el intento, lo que hizo fue coger auge.  La hija de Wilda viró la internet al revés, buscando información a favor de los cerditos como mascota, sus cuidados, desmitificando la imagen de un corral sucio y deshechos como comida, que vienen de golpe a la mente cuando se nos presenta una consideración como la de ella.

Wilda no dio su brazo a torcer fácilmente, hasta que… conoció a Mikael.  Era un cerdito vietnamita bebé cuando lo trajeron a la casa, sólo para ver qué tal.

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Mikael, el querendón de la casa.  Cortesía: Wilda Ramos

Estaba enfermito, y sin saberlo, eso fue lo que ganó el corazón de Wilda.  No, no fue pena, asegura ella.  Dice que se le ablandó el corazón al ver cómo respondía a los cuidados, y se dio cuenta de que aquel pequeño puerquito vietanamita necesitaba de ellas.

No hizo falta mucho más para que Mikael hiciera de Levittown su nueva casa.  Yo, desde luego, le pregunté: “¿Y cómo reaccionaron los vecinos?”, asustada de que la presencia de su inusual mascota le hubiera costado incidentes con la policía y recursos naturales.  Wilda sonrió.  Me dijo que al principio, la reacción era de curiosidad y que probablemente las catalogaron de locas.  ¿A quién, en su sano juicio, se le ocurre traer un animalito como ese a su casa? ¡Pues a Wilda y su nena!

Poco a poco, la curiosidad fue convirtiéndose en afecto, pues los propios vecinos pudieron ver que Mikael era un cerdito tranquilo y de los más bien portado.  Y que no había que preocuparse por los olores que quizás (nos imaginaríamos) pudieran emanar de su casa, porque la condición de Wilda para darle un hogar a Mikael era la limpieza absoluta y total de cada pulgada de su propiedad.

No fue necesario repetirlo mucho.  Su hija, que vive feliz de tener a Mikael bajo su cuidado, da la milla extra para que su cerdito esté limpio y saludable, y que a su mamá no le vaya a dar un soponcio al encontrar algún desagradable “regalito” en su casa.

Mikael se puso bien y creció.  Va a un veterinario especializado y lo tratan como a rey.  Conlleva ciertos cuidados tenerlo, porque su piel es delicada y se reseca, y más bajo el sol boricua.  También velan su dieta, para que no engorde.  Es más, en algún momento su veterinario hasta lo encontró “un chililín” bajo peso.  ¿Qué come? Tiene una dieta chic: frutas, vegetales, meriendas bajas en todo lo que engorda, nada de sazón y menos de cítricos. IMG-20181109-WA0027En fin, es un vietnamita vegetariano, que disfruta de ser independiente y tener su espacio.  Sí, porque tiene una personalidad bien definida… es cariñoso por un ratito, y luego se retira a descansar, lejos de los bullicios y de que lo molesten.

Marina llegó después.  La hija de Wilda, orgullosa de su gran Mikael, compartió fotos de su mascota, las que llegaron a manos de un criador de cerditos, y el cuento largo corto es que conocieron a “la nena” y ya no hubo vuelta atrás.

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Marina, el día que llegó a su casa adoptiva.  Cortesía: Wilda Ramos

Me cuenta Wilda que en una ocasión la encontró parada en medio del pasillo, sin moverse, mirando su reflejo en el espejo pared a pared que tiene.  Volteba su cabeza de un lado a otro, como chequeándose de que estaba lo suficientemente guapa para enfrentar el día.  Wilda pasó demasiado cerca y tropezó con ella, y Marina se molestó.  ¿Cómo se atrevía a interrumpir su sesión “espejito, espejito, dime quién es la más bonita”?

Wilda se reía recordando el acontecimiento, y alaba la gran cualidad de los cerditos de ser inteligentes.  Mucho más que los perros, dice.  Y mucho más cariñosos, asegura.

“¿Cuesta caro tener dos cerditos como mascotas?”, le pregunté.  Ella dice que no mucho más que tener una mascota doméstica “tradicional”, como un perro o gato.  Revela que gasta un promedio de 60 dólares mensuales en comida seca, y que el resto no le hace un roto en el bolsillo, porque en su casa ahora todos son prácticamente vegetarianos.  ¡Claro que no se come cerdo en esa casa!  ¡Faltaba más!  Y esa, precisamente dice Wilda, es una de las mayores lecciones de tener estas mascotas que no son la norma.

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“Te hace más sensible y te hace crear conciencia de que, aunque es un animalito, es también un ser que se da a querer y se debe respetar”, me explica solemne. 

Claro, al principio, a sus familiares les costó hacerse de la idea de los cambios que impulsaron estas mascotas.  En las reuniones de sus allegados, Wilda y sus hijas se abstenían del lechón y otros platos que las confrontaban con sus querendones que habían dejado en casa.  Y como a muchas personas no se les hace fácil entender que eres diferente, a veces abordaban el tema con uno que otro chistecito, no para burlarse, sino como excusa para que ella les explicara por qué sentían tanto afecto por sus cerditos.

Wilda dice que todas en su casa han hecho un esfuerzo para entrenar a Mikael y Marina a portarse bien, es decir, a ser tranquilos y obedecer ciertas normas.  Si reciben una visita que no sabe de sus cerditos, jamás imaginarían que esos dos viven allí.  Así de limpia y sosegada es la vida en casa de Wilda con sus animalitos.  Pero Mikael y Marina ¡se las traen!

Dentro de las anécdotas que me compartió sobre sus mascotas, me dice que en su casa no se puede dejar comida a una altura que ellos puedan alcanzar.  ¡Les encanta comer!  Y si te descuidas, agarran lo que esté a su alcance y echan a correr.  Claro que causa risas imaginarlo.  Y ella atesora esos momentos con ternura, siendo evidente que les perdona las travesuras, porque se han ganado su corazón.

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Le dicen: Mikael, “El Puma”. Cortesía: Wilda Ramos

Me cuenta además que a Mikael le dicen “El Puma”, en clara referencia al cantante José Luis Rodríguez, porque su pelaje es negro y sedoso, y le recuerda al artista venezolano.  Y yo imaginándome a Mikael con su cabeza sobre la falda de Wilda en el sofá, mientras de fondo se oye: “Dueño de ti, ¿dueño de qué? ¡Dueño de nada!”

¡Ay amiga, qué genial tu historia!

Pero no todo es miel sobre hojuelas.  Cuenta Wilda que el año pasado, un par de semanas después del huracán María, pasó las de Caín para poner a salvo a su tropa.  La zona donde vive sufrió de inundaciones repentinas tras el ciclón.  Un día, en medio de una de esas emergencias, tuvo que hacer malabares, porque desde luego sus animalitos percibían que había peligro.  Y bueno, son unas mascotas poco portátiles (no son exactamente chihuahuas de bolsillo), así que entre el susto, la lluvia, los motetes y tratar de meter a su familia, a Mikael y a Marina en su auto y con el agua a la cintura, vivió una pesadilla.

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Mikael, posa curioso para la cámara.  Cortesía: Wilda Ramos

Los cerditos estaban bien exaltados, porque además de todo, no soportan los ruidos.  Su audición es muy sensible, y el ruido de los “wipers” y de la fuerte lluvia cayendo los tenía nerviosos.  Los dos querían estar en la falda de su madre adoptiva, y ella tratando de ponerlos a todos a salvo.

Finalmente, entre una cosa y otra, llegaron a un refugio.  Orgullosa de ellos, me dijo que NADIE se había dado cuenta de que la acompañaban sus peculiares mascotas, porque lograron calmarse y portarse de maravilla.  No fue hasta que alguien los vio, que señaló con emoción que habían llegado dos cerditos y de inmediato se robaron el show.

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Marina juega con su hermanita adoptiva, Khala, un perrita sata.  Cortesía: Wilda Ramos

Así es la vida de esos dos.  Causan furor dondequiera que van.  Son dos cerditos felices, quienes tuvieron la suerte de encontrar una familia adoptiva que los quiere, los cuida y los enseña. Y como el amor siempre se multiplica, ahora Mikael y Marina tienen una nueva hermanita.  Es una perrita sata llamada Khala, con quien juegan sin tener idea de que son diferentes.

¡Qué lecciones nos dan las mascotas!  Si todos aprendiéramos a aceptarnos y a querernos por encima de nuestras diferencias, seguramente este sería un mundo mejor.

45825473_353847858519193_5808479643300265984_nGracias Wilda por compartir tu historia.  Espero que inspire a otras personas, no necesariamente a traer un cerdito como mascota a su casa (¿o quién sabe?), sino a darse permiso para ser sensibles con los animales.  También a aprender a ser solidarios con los que piensan distinto, sin necesidad de hacerlos el blanco de burlas y discrimen.

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Te deseo una excelente semana.

 

 

 

 

 

 

 

Sé un espíritu libre y #Evoluciona

En la vida, uno tiene la oportunidad de coincidir con gente que deja huellas en nuestro camino.  Algunas de esas huellas se dibujan junto a las tuyas por un trecho corto de la trayectoria, otras te acompañan a través de toda la jornada.  Hay otras que, aunque las dejaste atrás hace algún tiempo, vuelven a encontrarte.

Conocí a Ivonne Rosario, periodista de prensa escrita, cuando yo dirigía la oficina de comunicaciones del Departamento de la Familia en Puerto Rico (a principios de la década del 2000).  Era una labor retante la que tenía en mis manos, por la naturaleza de los casos que atraían a la Prensa, y mi rol era facilitarles la información.

En muchas ocasiones, Ivonne me contactó para pedir datos e incluso cubrió las conferencias de prensa de aquél entonces, y de ahí continuamos en una relación de colegas.  Luego de un tiempo (ya me había mudado yo para Estados Unidos), Ivonne y yo volvimos a conversar, ya no tanto debido a las noticias, sino en un plano de amigas.  Y aunque no nos vemos o hablamos todos los días, hay un vínculo solidario que nos une.

Periodista al fin, Ivonne tiene muchas historias qué contar.  Pero la historia más fascinante de todas, es la suya.  Una de crecimiento y de emerger como un espíritu libre.  Hoy comparte con ustedes algunas pinceladas de su experiencia e importantes palabras de motivación, que estoy segura que serán una inyección de ánimo para tu semana.  Se une a este foro hoy, para juntas acompañarte.  Aquí se las dejo, ¡que disfruten!

Por: Ivonne Y. Rosario

Soy un espíritu de libre pensamiento y la feliz madre de dos adolescentes, Abdiel y Giuliano. He sido Periodista de profesión hace más de 15 años, evolucionado a diario en el mundo de las comunicaciones y reinventándome en otros campos.

 

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Ivonne Y. Rosario – Periodista por más de una década del periódico El Vocero, Puerto Rico. Su cobertura se destacó en temas de educación, salud y política. Consultora de Comunicaciones.

Todos los días trabajo para evolucionar, tanto a nivel personal como en el campo laboral, porque de eso se trata la vida: de estar en constante movimiento, dejando atrás los fracasos y malas experiencias que te hicieron llegar al escenario actual.

Hace casi una década estuve sumergida en uno de los peores procesos para un ser humano: el divorcio. Desde entonces mi vida ha dado un giro totalmente liberador. Como todo proceso, al principio fue muy difícil superar la ruptura y seguir hacia adelante con mis hijos.  Pero les aseguro que se puede y que, gracias a esa decisión, soy la mujer que les escribe hoy.  Me fascina mi vida, evolucioné en todos los aspectos, personales y profesionales ¡y lo que falta! Soy una mujer plena.

Sin embargo, para llegar a esta plenitud, me costó muchas lágrimas, desvelos, decepciones, alejarme de personas y pensar sólo en mis hijos y en mi. Esto fue la zapata para dar espacio al espíritu libre que habita en mí. Hoy no le temo al fracaso, ni a los cambios, ni a la soledad.  Al contrario, experimento cosas nuevas que antes jamás hubiese hecho. No me ato a lugares y mucho menos a personas.  No permito que entren a mi vida personas negativas, llenas de inseguridades que siempre infunden miedo y quieren paralizarte. No permito que la sociedad me establezca parámetros. Tú  estableces los parámetros en tu vida, tienes total control de tus acciones y también total responsabilidad.

Con mi experiencia y evolución, quiero empoderar a la mujer y ¿porqué no? También al hombre que piensa que no puede seguir adelante, que se limita por los fracasos. Trabajen para su libertad mental y espiritual, libertad que todo ser humano necesita, aún en pareja.

Hoy les digo: se puede, cree en ti, edúcate y todos los días explora algo nuevo que sume a tu vida. ¡Este proceso es fascinanate! Y recuerda que no importa la opinión de los demás, pues es un proceso individual. Mucho menos la de personas conformistas; sólo necesitas tu propia aprobación.

La clave para lograr lo que quieres es no tener miedo y dar el paso, la toma de decisiones en el momento adecuado. Salir de donde estás sumergida, solo tú puedes hacerlo. Lo digo categóricamente: por más ayuda que te brinden, si no te empoderas y actúas tú misma, te quedarás en el mismo lugar.

Sé una persona tan segura que dondequiera que vayas dejes tu esencia. 

Así soy, una mujer fuerte pero simple, segura e independiente. Muy celosa con lo que he logrado hasta ahora con mucho sacrificio, por eso no permito que cualquiera entre a mi vida, pues la estabilidad emocional que tengo no es negociable.

No doy paso a comentarios inútiles que me desenfoquen. Me concentro en lo que quiero lograr, en reinventarme todos los días, no importa lo difícil que sea. No me dejo influenciar, porque al final sólo yo soy la responsable de mis actos.

Claro hay días buenos, regulares y malos, pero tengo una filosofía para los días malos y la comparto con ustedes. Es la siguiente: internalizo que ese día pasará, simplemente lo bloqueo, sólo respiro hasta que llegue el próximo día, y es ahí cuando me levanto con más fuerzas, no me complico, porque TODO pasa.

Estoy en pleno proceso de descubrir otra faceta en mi vida, que la describo como #Evolución. Quiero hacer cosas diferentes, y para eso me estoy preparando. Y le doy paso a algo que me fascina, la lectura, pues es sabiduría.

Piensa en ti, cuídate y protégete, luego enfócate y suelta en el camino las cosas que te afecten; camina liviano.

ivonnes-tattooNo olvides que el cambio es obligatorio para evolucionar. Te invito a darte la oportunidad de ser un espíritu libre, sin ataduras, de creer en ti y enfocarte en lo que verdaderamente importa: ¡TÚ MISMA!

No dudes nunca que todo pasa, y sólo queda el presente, el HOY. No planifiques tanto tu vida, sólo organiza tus pensamientos y metas y déjalos volar.  Te aseguro que vivirás a plenitud. Vive con lo simple,  ¡no te arrepentirás!

Un abrazo, Ivonne.
Te invito a que me sigas en Facebook o Instagram: ivonne.rosario.10

 

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¡Hay Party! (gracias a la adversidad)

Un día como hoy, hace un año, atravesé una de las situaciones más difíciles que me ha tocado vivir.  La enfermedad tocó a mi puerta (inesperadamente, como suele hacerlo) y me obligó a ir al quirófano.

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Era una cirugía grande.  Mientras me preparaban para ir a sala de operaciones, pensaba en tres cosas. Primero, temblaba al recordar cuando el cirujano me recitó la lista de posibles complicaciones que podrían resultar del procedimiento.  Por ley, tenía que hacerlo.

Y en ese momento en que de por sí una está muerta de miedo, y a duras penas logra procesar lo que está a punto de enfrentar, a la mente se le ocurre “darle play” a las advertencias de aquella infame listita:  “puede haber pérdida de visión, de audición, de movimiento, de conocimiento, etcétera.. hasta la muerte.”  ¡Imagínate!  ¡Tiembla cualquiera!  Pero la mente es así de traicionera a veces, quizás para obligarnos a activar el “survival mode” o modo de supervivencia innato que nos viene ya con esto de ser humano.

Pero esa no fue la única lucha.  Mientras me buscaban la vena y y yo veía las estrellas con cada pinchazo, trataba de orar.  Soy una mujer cristiana, y desde luego que invoqué a Dios a medida que se acercaba el momento de entrar al quirófano.  Recité el Salmo 23, el 91, el 103 y el 121 sin parar.  Me faltaba el aire.  Trataba de aferrarme a mi fe, pero estaba demasiado tembluzca.  Ya sé, quizas te ríes pensando ¡que soy una cobarde!  Pero yo veía a aquella batería de médicos preparándose como para una batalla, y la verdad es que el miedo me traicionaba.  Cerré los ojos, y entre lágrimas, oraba.  Yo no sé ni qué decía, pero buscaba a Dios con las pocas fuerzas que el terror me permitía.

De repente escuché a alguien decir: “Okay, estamos listos”, y les juro que comencé a gritar para mis adentros que no, que la que no estaba lista era yo.  Nadie me escuchó, desde luego, porque yo estaba muda del susto.  Cuando sentí que la camilla comenzó a moverse rumbo a sala de operaciones (yo ya iba mas p’allá que p’acá, gracias a la anestesia), le dije a misma: ¡Misma, ahora fue!  Y no me quedó otro remedio que dejarme llevar y esconderme en la gracia y voluntad de Dios.

Sinceramente, les cuento estas cosas y todavía tiemblo.  No estoy segura si es estrés post traumático o que, en efecto, soy cobarde y punto.  Lo cierto es que cuando uno tiene que pasar por un evento como ese, o peores y más complicados, la vida no vuelve a ser la misma ¡jamás!

Escribo estas memorias hoy, porque tengo mucho un par de cosas que decir del trayecto hacia la recuperación y al celebrar lo que esas cosas inesperadas e inexplicables que ocurren en nuestra vida nos enseñan.

Recientemente inicié este blog, con la intención de apoyar a muchas de ustedes, con quien tengo lazos de amistad, familiares, laborales o en el camino de la Fe.  Escogí el nombre “Déjame acompañarte” porque, ¿sabes qué?  A pesar de que hubo gente maravillosa, que de una forma u otra estuvo conmigo en el proceso, la realidad es que es inevitable serntirnos confundidas, ansiosas, preocupadas, que perdamos el sueño, y sobre todo: solas.

Yo sé que mi experiencia no es la única, ni última de este mundo.  Hay muchas de ustedes que batallan con asuntos todavía más complicados, y aún asi tienen que hacer malabares en su día a día.  ¡Es más! ¡De ustedes debería aprender yo!  Lo que pasa es que muchas de nosotras nos reservamos las emociones producto de estas circunstancias, y es hora de que alguien nos diga que está bien hablarlas, que está bien buscar a alguien que nos acompañe en el proceso y, cuando menos, nos dé el espacio necesario para enfrentar nuestro duelo.

El duelo no es sólo cuando ocurre una muerte, sino es el sentimiento que produce la pérdida de algo muy querido y valorado.  Tal vez te ha pasado como a mí, que gente que nos aprecia nos repite hasta el cansancio que somos guerreras, que tenemos que ser fuertes, que no nos demos por vencidas, que sonríamos.  Una trata, de verdad, de que se ese positivismo le entre por los poros.  Pero ¿cuándo irá la gente a aceptar que es normal sentir miedo?  ¿Cuándo nos van a dar el espacio y respetar que lloremos en ese duelo que nos llega con la enfermedad y con la pérdida?

Amigas, ¡no estamos hechas de cemento ni tampoco somos las más titanas!  Está bien temer y llorar; es normal tener días que no queremos levantar un papel del piso, tanto como las miles de occasiones en que nos levantamos como Enriqueta y volteamos la casa limpiando o cuando nos queremos llevar al mundo por delante.

¡Ah! Y si eres una persona que cultiva una vida de fe, ¡qué empeño de la gente de espetarte ese “tienes que confiar más en Dios”!  ¿Es en serio? ¿Acaso que las emociones afloren en medio de la adversidad es contrario a creer?  Si no fuera porque una echa mano de la Fe, muchas de nosotras no hubiéramos podido salir adelante.  Y antes de que peque de hipócrita, le doy margen a que alguna vez me haya acercado a decir esas palabras a alguien, y en mi defensa ¿qué digo?  Que no es hasta que te pasa a ti, que comprendes las luchas de una persona enferma.

En este tiempo de recuperación, he podido reflexionar mucho en cómo la adversidad  se convierte en “un frenazo” en la desbocada carrera de la vida para volvernos a hacer gente, para sensibilizarnos.

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Y aunque el trayecto para llegar hasta aquí hoy, día de celebración, no ha sido un camino de rosas… “hay party”.

No me puse los tacones altos, pero sí me pinté los labios adrede, para que todos noten mi sonrisa.  Estoy agradecida, de Dios y aquellas personas que hicieron lo indecible por ayudarme (¡ustedes saben quiénes son!).  Y he querido compartir con ustedes, mis amigas, por qué celebro mi paso por la adversidad con una actitud de fiesta y lo que he aprendido en el proceso.

Quizás te identificas un poco con mi historia; o tal vez estás atravesando por una difícil situación de salud.  Quiero que sepas que no estás sola, que tus temores y tus preguntas son naturales.  Te insisto en que está bien llorar, pero no vivir al amparo de la pena; que está bien temblar antes de entrar a la cita médica y pedir fuerzas al Altisimo, y luego mirarte al espejo del carro para arreglarte, para que nadie note tu congoja.  Es parte del proceso, amiga.

Te recuerdo que eres vulnerable y frágil, fuerte y determinada, y que así, con todas esas paradojas emocionales, cuentas conmigo si necesitas que te escuche y lloremos juntas.  No estás sola, no.  Aquí estoy yo, con cicatrices como las tuyas, para decirte: Déjame Acompañarte.

(30 de octubre de 2018)

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