Eso que llaman “estrés”

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Me fascina que en los Estados Unidos, cada día del año tiene asignado algún evento o celebración.  ¡Y no lo digo en broma!  Aquí se celebran cosas como “el día nacional de los amantes de la mantequilla de maní” o “el día de adoptar un pavo”.  Cierto, muchos de éstos son “holidays” inverosímiles y dan gracia, pero el de hoy es asunto serio.

adult-annoyed-anxiety-133021El estrés es un sentimiento de tensión física o emocional. Puede provenir de cualquier situación o pensamiento que lo haga sentir a uno frustrado, furioso o nervioso.

El estrés es la reacción de su cuerpo a un desafío o demanda. En pequeños episodios, el estrés puede ser positivo, como cuando le ayuda a evitar el peligro o cumplir con una fecha límite. Pero cuando el estrés dura mucho tiempo, puede dañar su salud.

En pocas palabras, experimentar estrés es un asunto normal en la vida.  Tomemos en cosideración que lo puede provocar una situación o pensamiento, por lo que se supone que sea un sentimiento pasajero.  Pero… dice que cuando esa sensación se prolonga, es cuando empiezan los problemas, por lo menos los que causan más estragos: los de salud.

Es importante abordar el tema del estrés prolongado, porque me parece que los estilos de vida y el ajoro que enfrentamos las mujeres hoy día arrastran consigo esa presión constante que nos mata “a cuchillito de palo” y sin darnos cuenta.

Voy a referirme a lo que explica el sitio MedlinePlus sobre el estrés. Lo clasifica en dos tipos, uno relativamente normal y otro sumamente peligroso.  Del estrés agudo, no nos podemos librar: es una reacción normal y sirve hasta de mecanismo de defensa para poner en alerta la mente y el cuerpo.

El estrés crónico, por su parte, es el que hay que mantener bajo control.  Lo difícil de éste es que es provocado por situaciones que no se resuelven de forma rápida, y hace que lo que la provoca se convierta en una amenaza constante.  Ante eso, el cuerpo y la mente se mantienen en alerta continuamente, como una bombilla que se queda encendida todo el tiempo… y que ya sabemos que tarde o temprano, termina fundiéndose.  En los casos de estrés crónico, lo que se funde es nuestra salud.

Tipos de estres (1)

¿Qué ocurre en tu cuerpo cuando estás estresada?

Según se explica en el artículo de MedlinePlus, la primera reacción corporal es la liberación de hormonas.  Estas activan al cerebro, para que esté en alerta.  Una vez el cerebro asume esa acción, ocurre un efecto dominó:  los músculos se tensionan y se acelera el pulso.  Si se trata de una situación estresante pasajera (como un buen susto, por ejemplo), una vez el cerebro recibe el mensaje de que se puede volver a la normalidad, el cuerpo retorna a su estado natural.

Durante un episodio de estrés crónico, el cuerpo nunca retorna a esa normalidad.  El cerebro sigue recibiendo estímulos continuos de una situación de peligro, sobrecargando sus funciones y las de otros órganos del cuerpo.  Como no pueden relajarse, trabajan de continuo, y según los médicos, terminan causando lo siguiente:

  • Hipertensión
  • Problemas cardíacos
  • Depresión y/o ansiedad
  • Cambios drásticos de carácater y emocionales
  • Problemas en la piel
  • Obesidad y diabetes
  • Problemas menstruales

Este fue mi caso.  Por mi tipo de trabajo, el estrés nunca paraba.  La verdad no me di cuenta de sus efectos en mi salud, hasta que la situación se tornó tan crítica, que de no haber actuado, me pudo costar la vida.

Es por eso que los expertos señalan otras complicaciones de este tipo de estrés, sobre todo si ya tienes otros problemas de salud.  Se le suman las síntomas emocionales, que también desembocan en dificultades en el buen funcionamiento del cuerpo:

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  • Problemas intestinales
  • Dolores de cabeza, cuello y espalda
  • Falta de energía y problemas de concentración
  • Dificultad al dormir
  • Problemas sexuales
  • Problemas de peso
  • Riesgo de uso de drogas y alcohol
  • Pensamientos negativos y hasta suicidas
  • Ataques de pánico

Es preciso que, si identificas que estás pasando por una etapa de estrés crónico, contactes a tu médico.

La causa del estrés es la presencia de un factor estresante.  La ansiedad es el estrés que continúa después de que el factor estresante ha desaparecido.  (MedlinePlus)

¿Cómo puedes manejar tu estrés?

Lo primero que debes saber es que no existe una fórmula universal para erradicar el estrés.  Lo que sí existen son maneras de canalizarlo, que varían de persona a persona: lo que me puede funcionar a mí, quizás no sea efectivo contigo y viceversa.

Aquí algunas recomendaciones:

Acepta aquellas cosas que no puedes cambiar.

Generalmente, cuando nos aferramos a una idea, plan o manera de hacer las cosas, contribuye a que te alteres.  Si hay algo que, aunque no te guste, no lo puedes cambiar, intenta enfrentarlo de una manera creativa y relajante.

Aléjate de las situaciones estresantes.

En ocasiones, sabiendo que hay lugares, momentos y personas que disparan nuestros niveles de estrés, no los evitamos.  ¡Y hasta nos gusta exponernos a ellos!  Pero date cuenta que no son saludables para ti, e intenta alejarte de ellos… aunque sea sólo momentáneamente.

Haz ejercicios o alguna actividad física activa.

Es una de las mejores maneras de reenfocar tu cerebro y bajar los niveles de estrés.  Cuando disfrutas de la actividad física, como bailar o hacer ejercicios, tu cerebro libera hormonas que envían un mensaje de felicidad y bienestar, que contrarresta el estrés y ayuda a que el cuerpo encuentre un balance.

Sé positiva.

Intenta cambiar tu perspectiva de la situación que te estresa.  Un cambio en pensamientos negativos por positivos hace toda la diferencia.

Busca nuevas formas de relajarte.

A muchas personas, un pasatiempo o la práctica de técnicas de relajación le vienen como anillo al dedo.  Escoge una que sea de interés y que te sea fácil de practicar.  Ultimamente, los libros de colorear para adultos, por ejemplo, han servido para esos fines, lo mismo que el yoga.  La música siempre puede ser tu mejor aliada para combatir el estrés.

Duerme bien y sigue una dieta saludable.

El descanso ayudará a que tengas más claridad mental, relajes tus músculos y se convierta en una inyección de energía.  En cuanto a tu alimentación, haz un esfuerzo por consumir frutas, vegetales, fibra, productos bajos en grasa y suficiente agua.

Aprende a decir que no.

Establecer límites en lo que puedes o no hacer y atender, te servirá para que veas resultados casi inmediatos para bajar el estrés.  Y si necesitas ayuda, pídela y no temas buscarla.  Evita seguir agregando más responsabilidades o situaciones estresantes a tu vida, porque de otra manera, tu salud va a pagar las consecuencias.

Otro consejo de alto valor para todas: trata de evitar las conductas adictivas, como un método de canalizar el estrés y la ansiedad.

Evitar por estres (1)

 

Puedes encontrar más información y recursos de ayuda con tu médico o proveedor de salud, y también a través de organizaciones dedicadas al bienestar integral.  En la internet, desde luego, puedes encontrar muchos datos adicionales, no sólo sobre lo apremiante de combatir el estrés,  sino de cómo manejarlo.

Si han dedicado todo un día del calendario (por lo menos en Estados Unidos) para crear conciencia sobre este tema, es porque es importante.  No lo descartes o lo tomes a la ligera.  Hay mucha gente que te quiere y que desea que estés bien, plena y en salud, así que cuídate y ve poniendo un alto a todo aquello que te estresa.

Además, conversa con otros sobre las implicaciones que tiene sobre la salud, para que también puedan mejorar su calidad de vida.

Espero que te animes y dejes a un lado eso que llaman estrés.

Déjame tus comentarios al final de esta página y sigue mi blog. 

¡Deseo compartir contigo muchas más temas y vivencias!

 

 

 

 

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Prisa

“¿Qué provecho obtiene el que trabaja de aquello en que se afana?” –Eclesiastés 3.9

Hoy es lunes, 8 de octubre de 2018.  Estuvo nublado todo el fin de semana, y hoy no ha sido excepción.  Con las nubes grises, las temperaturas van tornándose más frescas y con esos cambios, vamos asimilando que ya estamos en otoño.

Image result for Leaf in treesLas hojas, en cambio, aún no se animan a ir mudando sus vestidos verdes por los de tonos ocres.  Aquí en el sur de Pensilvania, el espectáculo de colores da gusto cuando la naturaleza despliega sus vestidos de temporada, y con mucha razón hay quienes dicen que esta es su estación preferida del año.  Pero los árboles, todos ellos sabios, saben que todo tiene su tiempo.

En los comercios, la experiencia es diferente.  Uno no sabe si es octubre o diciembre.  Desde que abren las puertas automatizadas de la mayoría de los establecimientos, pueden verse todo tipo de adornos otoñales.  Las calabazas de plástico, dicen los vendedores, pueden bien usarse para la Noche de Brujas como para el Día de Acción de Gracias; y más al lado, también se encuentran los ornamentos navideños y de año nuevo.

¡Cuánta prisa!  Por vender, los comercios nos empujan a desvivirnos por el futuro y a olvidarnos de disfrutar el vivir ahora.  ¿Acaso está mal enfrentar nuestros días con pausa y ser conscientes de la bendición que es vivir un día a la vez?  ¿O será quizas que nos ha gustado desbordar la agenda de vida con compromisos y responsabilidades, que ahora nos vemos obligados a estar más ocupados y preocupados en vez de disfrutar del hoy con tranquilidad?

Vivir de forma sosegada es un estilo de vida en peligro de extinción.  Todo va tan a prisa, que es fácil contagiarnos con la alta velocidad con que trasita el mundo a nuestro derredor.  Preferimos que nos den “los titulares” o la versión corta de una conversación, y si es posible que quepa en un “tuit” o mensaje de texto, y por qué no, mejor resumirlo en un “emoji”.  Pareciera que siempre hay algo más importante qué hacer, o que deseamos que nuestra mente esté en cualquier otro lugar menos aquí, ahora…  A mi juicio, es una adicción más en la larga lista de conductas destructivas del ser humano.

¡Qué pena que vayamos así por la vida!  Y no me lo tomes a mal, porque por muchos años yo también viví así.  Un día, después de varios tropezones, abrí mis ojos a la realidad de ese “desvivir”, al darme cuenta de lo que me estaba perdiendo en mi vida y que, en realidad, era lo que mayor valor tenía.  Vivía el hoy pensando en el mañana…. y no digo que hay que vivir de espaldas al futuro, sino que el futuro no cabe y no puede vivirse en el hoy.

Esa prisa lo que nos trae es ansiedad.  La ansiedad nos trae enfermedad.  La enfermedad nos trae dolor.  El dolor nos trae infelicidad.  Y si somos infelices a causa de esa prisa, ¿por qué la seguimos de forma desbocada?

Frena. Deténte.  Respira.  Levanta tu cabeza.  Abre tus ojos y observa.  Mira bien.  Descubrirás detallitos que la prisa nos hace pasar por alto.  Bendiciones de Dios, envueltas en su propia sencillez, que sólo quien camina sosegadamente y reflexiona, puede darles el incomparable valor que merecen.

No es fácil este ejercicio, yo lo sé bien.  Sólo se necesita un poco de voluntad y hacerlo aunque sea una vez al día.  Verás la vida diferente, te lo garantizo.   Y no se trata de una excusa para echar al olvido el planifacarse y tener metas, sino de bajar revoluciones.

La prisa nunca podrá darnos las satisfacciones que vivir pausadamente nos provee.  Porque con la pausa nos ponemos en sintonía con nuestro entorno, con los nuestros, con una nueva perspectiva de lo que son nuestras circunstancias y realidades, y más que nada, de Dios, quien te dio la vida para que la vivas y disfrutes a plenitud.