Mujer: ¡Cree en ti!

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Esta es la semana del Empresarismo. Se dedica a fomentar el establecimiento de empresas y negocios para personas emprendedoras. Quise aprovechar la coyuntura, porque he visto que algunas de ustedes están dándole forma a pequeños negocios, y me acerqué a una amiga de muchos años para que les compartiera un poco de su experiencia.

Si esperan que Elizabeth Figueroa les haga un perfecto cuento de hadas sobre el camino que tienen por delante en el empresarismo, se equivocan. Lo que leerán son las realidades de las que no nos advierten a la hora de montar nuestro propio negocio.  No es que quiera desalentarlas, para nada. La dosis que te comparte en este artículo es sumamente realista, para librarte de unos cuantos dolores de cabeza, por los que ella ya pasó. Te brinda sus consejos, para que tu negocio sea exitoso y puedas alcanzar la meta emprendedora que te has trazado.  Lee con atención, haz tus anotaciones. Y si aún no tienes tu propio negocio, pero aspiras a tenerlo en alguna ocasión, ¡aprovecha!

¿Quién es ella?  meElizabeth Figueroa se define así: #Copuqueña #Pelúa #Empresaria #Feminista #Nerd, pero por sobretodo #Comunicadora; Egresada de la Escuela de Comunicación Pública de la Universidad de Puerto Rico.  Ha laborado en diversas facetas de las comunicaciones, desde el ámbito académico, así como con entidades ONG’s, multinacionales y federaciones deportivas internacionales. Para controlar su neurosis (dice ella) y promover la paz mundial,  al menos la de su entorno, practica Yoga y jardinería. En el 1998 fundó Ingenio Media, una empresa de Comunicaciones.

Aquí les dejo su artículo, ¡sáquenle provecho!

Por: Elizabeth Figueroa

Continuamente estamos siendo bombardeadas con invitaciones a seminarios para empoderar a la mujer a que inicie su ruta emprendedora. “Mujer ¡cree en ti!” se convierte en un grito de guerra, un mantra, un slogan publicitario, un canto de sirena para que asistas al encuentro.

approve-female-good-41373Haces el sacrificio y gastas el dinero para la compra de víveres de la semana y te matriculas.  Los mensajes son constantes y contundentes: ¡eres poderosa!, ¡tú puedes!, ¡eres maravillosa!, ¡cree en ti!  

Sales pompeá, lista para comerte el mundo y convertirte en una millonaria. Vas camino a tu casa con miles de ideas revoloteándote por la cabeza. Apuestas a ti – ¡y pagas doble! -, porque te han abierto los ojos para recordarte que ¡eres poderosa!, ¡tú puedes!, ¡eres maravillosa!, ¡cree en ti!  

Pero cuando te lanzas, chocas con la realidad de que te han inflado el ego y te has ido sin paracaídas por un risco.

Como podrás deducir correctamente, no soy fanática de este tipo de eventos, que a quienes único benefician económicamente es a sus organizadores.

La realidad de emprender, de fundar una empresa, se resume en una palabra: riesgo.

pexels-313690El camino puede ser tortuoso, desde el desarrollo de la idea de tu negocio, estudiar la viabilidad y el mercado para el mismo, los permisos, patentes, presupuestos, suplidores, impuestos, pero, sobre todo, entender y reconocer tu capacidad de riesgo. RIESGO, esa variante que establece cuánto estás dispuesta a sacrificar para lograr tu sueño.

El riesgo es tu despertador. ¿Cuánto tiempo estás dispuesta a arriesgar para arrancar operaciones? ¿Cuántas funciones tendrás que asumir inicialmente cuando comiences tu negocio? Vendedora, contable, servicio al cliente, compras, publicista, relacionista, conserje, mamá y esposa. ¿Cuánto dinero propio estás dispuesta a arriesgar? ¿Puedes arriesgarte a operar 6 meses sin generar un centavo?  ¿Piensas solicitar un préstamo comercial para operar los primeros dos años?

Algo que no te dicen en las charlas de empoderamiento, es el limitado acceso a créditos comerciales. La mayoría de los bancos, por no generalizar y decir todos, exigen un colateral de una propiedad para otorgarte un préstamo del cual posiblemente sólo te den el equivalente al 30% del valor de la misma. “¡Pero si lo que quiero es comenzar mi negocio para comprar la casita de mis sueños!”. Tú podrás creer en ti, pero ellos no tienen que asumir el riesgo por ti.

Lesson plan

Como filtro de diseño evolutivo, muchos sueños se desvanecen en este punto.  Las más tenaces, buscan opciones. Donaciones o préstamos de familiares y amigos -lo que de por sí es un riesgo inmenso si quedas mal-, préstamos personales o cooperativas. El  gobierno tiene programas de incentivos para el desarrollo de nuevos negocios, pero muchas se desaniman al ver toda la documentación requerida para analizar el nivel de riesgo de la inversión que harán en tu sueño. Entre ellos: un crédito excelente, tu plan de negocio (¡viable!), estados financieros, tus planillas, colaterales y la documentación relacionada a la propiedad, e identificar las fuentes de repago, todo esto sólo para que puedan evaluar tu solicitud. La más persistente, fácilmente habrá invertido 4 meses en el proceso y sin gestionar un solo permiso, que puede ser una tortura hasta para el más experimentado.

Aquí se aplica el segundo filtro evolutivo, los que se quitan por falta de financiamiento y recursos económicos para la inversión.

Las que sobreviven ese segundo filtro, comienzan el tercer nivel.  Cuál atleta de Exatlón, se lanza a brincar los obstáculos para gestionar los permisos gubernamentales. Identificas el local que visualizaste en tus sueños, pagas el depósito, inviertes en los arreglos, compras inventario, muebles y mano de obra con el dinero del préstamo, pero subestimas el proceso de aprobación del permiso de uso, patente y CRIM.

Cometes el error de asumir que no debes tener ningún problema, ya que el local está ubicado en una avenida principal de una urbanización “y seguro que es una zona comercial”.  Radicas las solicitudes y te encuentras con la sorpresa que la zona es residencial, para la cual necesitarías los endosos de los residentes y que la asociación que representa a los vecinos está en contra de la comercialización de la zona.

apple-check-computer-7079No hiciste tu asignación, asumiste el riesgo, perdiste un gran porciento de capital, y ahora a buscar un nuevo local y a comenzar de nuevo.  ¿Cuánto dinero te queda? ¡Cuántos negocios fracasan por seleccionar mal un local y subestimar la permisología!

Los procesos desgastan, entre el seminario y este punto, fácilmente han pasado nueve meses. Las arcas comienzan a vaciarse.  Te preguntas ¿recojo velas y asumo la pérdida? ¿Sigo? Posiblemente tu familia ya esté resentida contigo. Tus prestamistas, nerviosos de que no terminas de arrancar. Es  aquí donde la aptitud y la actitud hacen la diferencia. Y son los que tienen ambas los que pasan el tercer filtro.

adult-brainstorming-business-440588APTITUD. Si vas a emprender, ¡prepárate! En vez invertir en seminarios de empoderamiento, matricúlate en cursos cortos de cómo iniciar un negocio, aprende contabilidad básica. Conoce al derecho y al revés lo que quieres establecer. No subestimes el análisis de tus fortalezas, deficiencias, oportunidades y amenazas (FODA en español, SWOT en inglés) de tu concepto de negocio. Haz un plan en el que puedas convertir tus deficiencias en oportunidades. Establece metas concretas para los primeros dos años, y evalúa esas métricas cada seis meses, para que puedas hacer los ajustes necesarios.

ACTITUD. ¿Tienes lo que se requiere para ser empresaria? ¿Tienes la actitud y mentalidad para hacerlo? El 75% del éxito de un empresario radica en su actitud. ¿Cuántas personas conoces con bachillerato o estudios graduados en Administración de Empresas que no pueden ni siquiera manejar un puesto de limonadas?  ¿Conoces a algún empresario que sin estudios formales, pero con conocimiento de su industria, se ha convertido en líder de la misma?

action-adult-advice-1120344Los empresarios no le temen al riesgo, al contrario, se alimentan de él. Es una adrenalina que los empuja a desarrollar nuevos negocios, crear, crecer de manera casi compulsiva. Es la actitud de no quejarse de las largas horas de trabajo, al contrario, de disfrutarse la experiencia.  Son los que no tienen miedo a lanzarse por un risco sin paracaídas, porque saben que del piso no pasan. Los que enfrentan las crisis y las épocas de bajas como un reto creativo.

Comencé mi empresa en el 1998 sin mucha planificación y sin una idea clara hacia donde la quería dirigir. Necesitaba una estructura legal que me permitiera crear una sombrilla para poder acceder a unos contratos para mí y mis compañeros de gremio, que de manera individual era simplemente imposible obtenerlos.

Tomó vida propia y en 20 años he experimentado de todo: éxitos, rotundos fracasos, bonanza y crisis económicas. Pese a tener la aptitud y la educación necesaria, he tenido que trabajar con mi actitud.

Miro en retrospectiva, miro los riesgos y sacrificios que he tenido que enfrentar; mi crecimiento personal. No ha sido fácil. Pero ser empresaria no es para los blanditos de corazón. Pero el corazón es un músculo, que puedes fortalecer. Y si me preguntas si valió la pena, te diría que sí. Si me preguntas si debes hacerlo, te diría, ¡Arriésgate! ¡tírate de cabeza… y sin paracaídas!

Si tienes dudas o preguntas sobre cómo iniciar tu negocio, puedes escribirme a: preguntas@ingeniopr.com

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Como mascotas ¡tiene a dos cerditos!

Marina iba contenta por la acera, creyéndose la reina del barrio.  Segura de sí misma, extrovertida, simpática; sabía que ser coqueta atraía la atención de los vecinos que salían a saludarla.

Su hermano adoptivo, Mikael, la seguía detrás con un paso más lento.  La observaba como diciendo: “y ésta, ¿quién se cree?”, pero muy pronto perdía la línea de pensamiento, porque los vecinos también se acercaban a expresarle afecto.

Así es la vida de Marina y Mikael cada vez que salen a pasear calle arriba y calle abajo, en la urbanización donde viven en Levittown.  ¡Son toda una sensación!  Y son también los dos cerditos de mi amiga Wilda.

Las fotos de estas mascotas adornan su perfil de Facebook, y ella no es tímida al hablar de quienes se han convertido en los dos grandes amores de su familia.

45996686_1938789169523086_6149263058897207296_nTodo comenzó cuando a la hija de Wilda le pareció que tener un cerdito como mascota era una buena idea.  Wilda se rehusó, pensando (como quizás piensa la mayoría de la gente) que era lo más descabellado, poco higiénico y trabajoso que se le hubiera ocurrido a su hija.  Pero la campaña a favor del cerdito, en vez de morirse en el intento, lo que hizo fue coger auge.  La hija de Wilda viró la internet al revés, buscando información a favor de los cerditos como mascota, sus cuidados, desmitificando la imagen de un corral sucio y deshechos como comida, que vienen de golpe a la mente cuando se nos presenta una consideración como la de ella.

Wilda no dio su brazo a torcer fácilmente, hasta que… conoció a Mikael.  Era un cerdito vietnamita bebé cuando lo trajeron a la casa, sólo para ver qué tal.

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Mikael, el querendón de la casa.  Cortesía: Wilda Ramos

Estaba enfermito, y sin saberlo, eso fue lo que ganó el corazón de Wilda.  No, no fue pena, asegura ella.  Dice que se le ablandó el corazón al ver cómo respondía a los cuidados, y se dio cuenta de que aquel pequeño puerquito vietanamita necesitaba de ellas.

No hizo falta mucho más para que Mikael hiciera de Levittown su nueva casa.  Yo, desde luego, le pregunté: “¿Y cómo reaccionaron los vecinos?”, asustada de que la presencia de su inusual mascota le hubiera costado incidentes con la policía y recursos naturales.  Wilda sonrió.  Me dijo que al principio, la reacción era de curiosidad y que probablemente las catalogaron de locas.  ¿A quién, en su sano juicio, se le ocurre traer un animalito como ese a su casa? ¡Pues a Wilda y su nena!

Poco a poco, la curiosidad fue convirtiéndose en afecto, pues los propios vecinos pudieron ver que Mikael era un cerdito tranquilo y de los más bien portado.  Y que no había que preocuparse por los olores que quizás (nos imaginaríamos) pudieran emanar de su casa, porque la condición de Wilda para darle un hogar a Mikael era la limpieza absoluta y total de cada pulgada de su propiedad.

No fue necesario repetirlo mucho.  Su hija, que vive feliz de tener a Mikael bajo su cuidado, da la milla extra para que su cerdito esté limpio y saludable, y que a su mamá no le vaya a dar un soponcio al encontrar algún desagradable “regalito” en su casa.

Mikael se puso bien y creció.  Va a un veterinario especializado y lo tratan como a rey.  Conlleva ciertos cuidados tenerlo, porque su piel es delicada y se reseca, y más bajo el sol boricua.  También velan su dieta, para que no engorde.  Es más, en algún momento su veterinario hasta lo encontró “un chililín” bajo peso.  ¿Qué come? Tiene una dieta chic: frutas, vegetales, meriendas bajas en todo lo que engorda, nada de sazón y menos de cítricos. IMG-20181109-WA0027En fin, es un vietnamita vegetariano, que disfruta de ser independiente y tener su espacio.  Sí, porque tiene una personalidad bien definida… es cariñoso por un ratito, y luego se retira a descansar, lejos de los bullicios y de que lo molesten.

Marina llegó después.  La hija de Wilda, orgullosa de su gran Mikael, compartió fotos de su mascota, las que llegaron a manos de un criador de cerditos, y el cuento largo corto es que conocieron a “la nena” y ya no hubo vuelta atrás.

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Marina, el día que llegó a su casa adoptiva.  Cortesía: Wilda Ramos

Me cuenta Wilda que en una ocasión la encontró parada en medio del pasillo, sin moverse, mirando su reflejo en el espejo pared a pared que tiene.  Volteba su cabeza de un lado a otro, como chequeándose de que estaba lo suficientemente guapa para enfrentar el día.  Wilda pasó demasiado cerca y tropezó con ella, y Marina se molestó.  ¿Cómo se atrevía a interrumpir su sesión “espejito, espejito, dime quién es la más bonita”?

Wilda se reía recordando el acontecimiento, y alaba la gran cualidad de los cerditos de ser inteligentes.  Mucho más que los perros, dice.  Y mucho más cariñosos, asegura.

“¿Cuesta caro tener dos cerditos como mascotas?”, le pregunté.  Ella dice que no mucho más que tener una mascota doméstica “tradicional”, como un perro o gato.  Revela que gasta un promedio de 60 dólares mensuales en comida seca, y que el resto no le hace un roto en el bolsillo, porque en su casa ahora todos son prácticamente vegetarianos.  ¡Claro que no se come cerdo en esa casa!  ¡Faltaba más!  Y esa, precisamente dice Wilda, es una de las mayores lecciones de tener estas mascotas que no son la norma.

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“Te hace más sensible y te hace crear conciencia de que, aunque es un animalito, es también un ser que se da a querer y se debe respetar”, me explica solemne. 

Claro, al principio, a sus familiares les costó hacerse de la idea de los cambios que impulsaron estas mascotas.  En las reuniones de sus allegados, Wilda y sus hijas se abstenían del lechón y otros platos que las confrontaban con sus querendones que habían dejado en casa.  Y como a muchas personas no se les hace fácil entender que eres diferente, a veces abordaban el tema con uno que otro chistecito, no para burlarse, sino como excusa para que ella les explicara por qué sentían tanto afecto por sus cerditos.

Wilda dice que todas en su casa han hecho un esfuerzo para entrenar a Mikael y Marina a portarse bien, es decir, a ser tranquilos y obedecer ciertas normas.  Si reciben una visita que no sabe de sus cerditos, jamás imaginarían que esos dos viven allí.  Así de limpia y sosegada es la vida en casa de Wilda con sus animalitos.  Pero Mikael y Marina ¡se las traen!

Dentro de las anécdotas que me compartió sobre sus mascotas, me dice que en su casa no se puede dejar comida a una altura que ellos puedan alcanzar.  ¡Les encanta comer!  Y si te descuidas, agarran lo que esté a su alcance y echan a correr.  Claro que causa risas imaginarlo.  Y ella atesora esos momentos con ternura, siendo evidente que les perdona las travesuras, porque se han ganado su corazón.

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Le dicen: Mikael, “El Puma”. Cortesía: Wilda Ramos

Me cuenta además que a Mikael le dicen “El Puma”, en clara referencia al cantante José Luis Rodríguez, porque su pelaje es negro y sedoso, y le recuerda al artista venezolano.  Y yo imaginándome a Mikael con su cabeza sobre la falda de Wilda en el sofá, mientras de fondo se oye: “Dueño de ti, ¿dueño de qué? ¡Dueño de nada!”

¡Ay amiga, qué genial tu historia!

Pero no todo es miel sobre hojuelas.  Cuenta Wilda que el año pasado, un par de semanas después del huracán María, pasó las de Caín para poner a salvo a su tropa.  La zona donde vive sufrió de inundaciones repentinas tras el ciclón.  Un día, en medio de una de esas emergencias, tuvo que hacer malabares, porque desde luego sus animalitos percibían que había peligro.  Y bueno, son unas mascotas poco portátiles (no son exactamente chihuahuas de bolsillo), así que entre el susto, la lluvia, los motetes y tratar de meter a su familia, a Mikael y a Marina en su auto y con el agua a la cintura, vivió una pesadilla.

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Mikael, posa curioso para la cámara.  Cortesía: Wilda Ramos

Los cerditos estaban bien exaltados, porque además de todo, no soportan los ruidos.  Su audición es muy sensible, y el ruido de los “wipers” y de la fuerte lluvia cayendo los tenía nerviosos.  Los dos querían estar en la falda de su madre adoptiva, y ella tratando de ponerlos a todos a salvo.

Finalmente, entre una cosa y otra, llegaron a un refugio.  Orgullosa de ellos, me dijo que NADIE se había dado cuenta de que la acompañaban sus peculiares mascotas, porque lograron calmarse y portarse de maravilla.  No fue hasta que alguien los vio, que señaló con emoción que habían llegado dos cerditos y de inmediato se robaron el show.

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Marina juega con su hermanita adoptiva, Khala, un perrita sata.  Cortesía: Wilda Ramos

Así es la vida de esos dos.  Causan furor dondequiera que van.  Son dos cerditos felices, quienes tuvieron la suerte de encontrar una familia adoptiva que los quiere, los cuida y los enseña. Y como el amor siempre se multiplica, ahora Mikael y Marina tienen una nueva hermanita.  Es una perrita sata llamada Khala, con quien juegan sin tener idea de que son diferentes.

¡Qué lecciones nos dan las mascotas!  Si todos aprendiéramos a aceptarnos y a querernos por encima de nuestras diferencias, seguramente este sería un mundo mejor.

45825473_353847858519193_5808479643300265984_nGracias Wilda por compartir tu historia.  Espero que inspire a otras personas, no necesariamente a traer un cerdito como mascota a su casa (¿o quién sabe?), sino a darse permiso para ser sensibles con los animales.  También a aprender a ser solidarios con los que piensan distinto, sin necesidad de hacerlos el blanco de burlas y discrimen.

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Te deseo una excelente semana.

 

 

 

 

 

 

 

A todos los hombres que conozco

Destacado

Llevo varias semanas dándole terapia.  A veces física, porque dice que cuando le doy un masaje en los pies, aunque no es experto, siente que baja revoluciones.  Le aprieto un poco, y tensa la boca y el cuello porque es evidente que le duele, pero cuando voy soltando suavemente, se dibuja en su rostro el alivio.

Otras veces, la terapia va dirigida a su humor.  Ha tenido días complicados en el trabajo, y se frustra porque son muchas las ocasiones en que lo que arregla por un lado, cuando a alguien se le chispotea un olvido o un error, se le desconchunfla todo lo demás.  Últimamente se desvive porque llegue la hora de salida, y cuando nos encontramos al final de su día laboral, necesita desahogarse con urgencia… y mientras me cuenta y revive las peripecias de la jornada, le da coraje.  Trato de hacer de sicóloga y humorista, a ver si eso aplaca su temperamento súbito, y si no me resulta, le digo que se dé una larga ducha y deje escurrir el estrés por la tubería.

Las más frecuentes son las terapias de perspectiva.  Me cuenta de los reveses en la agenda para el día, que va construyendo mientras maneja hacia el trabajo, y cómo le hierve la sangre cuando, a las tres de la tarde, se da cuenta que ha pasado gran parte de su tiempo apagando fuegos y sin poder lograr lo que se propuso apenas rayaba el sol.  Identifica claramente en qué se equivocaron los demás, mientras yo con astucia, amor y sin llevarle la contraria, trato asimismo de ajustarle los espejuelos de su actitud, para ayudarlo a ver si él también tuvo sus fallas.

Y reparo en que, aunque siempre ha sido un hombre decidido, fuerte y práctico, también tiene sus limitaciones y no siempre sabe cómo expresar lo que siente.  Además, en que puede hacer malabares con una agenda cargada, pero llega el momento en que le sobra talento, pero le faltan manos y energía.

Voy descubriendo, mientras medito y busco dirección de Dios para ayudarlo con las palabras y la actitud adecuada, que atraviesa cambios de los que quizás no se ha dado cuenta.  Ya pasó de los 50, y la edad va ganando terreno en su agilidad física.  Y como su mente, gracias a Dios, está como la de un nene de 15, apenas aprende a compaginarlas a las dos en un trabajo de alta demanda.

Me doy cuenta también de que extraña a su mamá.  No porque haya sido “Mama’s Boy”, sino porque ella, que lo conocía mejor que nadie, podía leer su semblante sin que él dijera una sola palabra, y le decía las palabras justas que necesitaba escuchar, para apaciguar su agitado desasosiego.  Pero su mamá ya no está.  Murió hace dos años, y todavía (a su manera) la llora.

Me tiene a mí, sin embargo.  Trato de ser y hacer lo más que puedo, de cubrir todas las bases y al mismo tiempo ser cheerleader, pero a veces no estoy segura si tengo todas las destrezas y herramientas que él necesita para ayudarlo, apoyarlo e inspirarlo.  Lo intento, con fuerza y amor, ésa es la verdad.  Leo, me educo, hago el tiempo y creo el ambiente para disipar lo que lo tiene estresado.  En la cocina, me esmero.  Le pongo su musiquita, le digo que lo quiero.

Escribiendo estas líneas, por un instante no sé si les hablo de mi compañero de vida o de mi padre.  Y agarro el teléfono, hablo con mami, y me doy cuenta que no soy sólo yo la que tiene un hombre extraordinario por pareja, que es menos Supermán y a veces hasta más vulnerable que yo.

Mami me escucha, se ríe conmigo de mis cuentos y me aconseja.  Al colgar el teléfono, vienen a mi memoria los nombres de muchas amigas que han tenido desafíos como los míos, y muchas veces hasta más complejos.  Y también me acuerdo de muchos amigos quienes, sin querer y sin mediar palabra, han dado señales de que no han sido tan agraciados en tener ayuda durante sus pruebas.

Es que esto de las relaciones es una aventura nueva cada día.  Me resulta inspirador y hasta curioso cómo mis abuelos maternos, aún vivos y ya en los 90 años de edad, han podido sobrellevar tanto.  Han superado circunstancias que muchas parejas hoy día no tendríamos idea de cómo enfrentar, y es casi seguro que si las viviéramos, tiraríamos la toalla antes de que suene la campana del primer “round”.

Amigas: ¡qué importante apoyo e influencia somos en la vida de nuestros compañeros, aún cuando nos toque subir a cuestas en ciertos momentos de nuestro caminar!

Amigos: ¡qué importante es que nos dejen ayudarlos y comuniquen con acierto lo que les preocupa!

Me afirmo en que, unas veces, no sabemos poner en palabras lo que nos desafía; y que en otras ocasiones, no sabemos brindar o recibir las respuestas apropiadas para intentar buscar soluciones.

Esta no es una confesión de que tengo problemas con mi pareja.  Lejos de eso.  Es sólo que voy conociendo otras dimensiones de ser pareja; que después de los 40, una relación tiene componentes mucho más trascendentales que cuando uno es más joven, y que para llegar a la vejez juntos, hay que echar mano de otras vivencias y estrategias.

Más bien, hoy quiero hablarle a los hombres.  A mis amigos, a mis colegas, a mi hermano y mis primos, y a los que son como de mi propia sangre y que he conocido en el camino.  ¿Cómo podemos ayudarles?

Mi compañero a veces se hace el fuerte, y así él mismo lo confiesa.  “No quiero preocuparte”, me dice, pero yo sé que en el fondo lo que le cuesta es revelar su vulnerabilidad.

En estos días me confesó que a veces no se atreve a decirme más de lo que turba su corazón, porque no quiere desilusionarme.  Y yo lo observo, pasmada y conmovida a la vez.  Quiere protegerme, y al mismo tiempo me pide ayuda a gritos con esa acción.  Sin darme cuenta, meto mis dedos en su pelo y lo acaricio, le sonrío y le digo que se deje de tonterías, que el amor todo lo puede.

Pero sé que no es el único que se ha sentido así.  Recibo un “flash” de imágenes de mi papá, en momentos difíciles durante mi niñez y adolescencia.  Recuerdo a algunos de mis tíos, cada cual batallando con sus propios gigantes. Y a otros tantos varones que conozco, que alguna vez en confidencia y con ojos llorosos, se han sentido que lo que se espera de ellos es mucho más de lo que creen que pueden dar.

Me solidarizo con ustedes.  Mi corazón vibra compasivo.  Mis brazos se extienden para brindarles un abrazo a la distancia.  Y les afirmo que ser vulnerables es sólo sinónimo de ser humanos; que estos son otros tiempos, y que ya no hace falta aparentar “ser un Macho”, porque no hay mayor atractivo que un hombre tan seguro de sí mismo, que es capaz de mostrar su lado vulnerable.

No es diferente a lo que nos pasa a nosotras las mujeres.  Por eso podemos entenderlos.  Y pienso que para poder superar los momentos duros, es preciso aprender a mirar, aceptar y amar nuestras fragilidades como personas.

En medio de este escrito, sonó el teléfono.  Era él, mi compañero de vida.  Sólo quería constatar que sigo aquí para él, y aunque lo sabe de sobra, necesitaba escucharlo de mis labios, como si fuera una inyección de seguridad.

Estos momentos retantes van a pasar, y muy pronto… así lo creo. Confío en que resultarán en una relación más fortalecida y un conocernos más profundo.  Espero con una sonrisa en los labios el día en que, recordando estas vivencias, podamos reírnos juntos y decir: “sólo fue un instante, hemos caminado juntos mucho más”.

¡Ánimo!  Aunque estemos cerca del invierno, la primavera no tardará en llegar.

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La dulce calabaza

Amigas, les dije que quería compartir algunas recetas de calabaza para este mes de noviembre, y lo prometido es deuda.  Ya les compartí la primera, una crema de calabaza y pimientos morrones que me encanta.  Hoy nos vamos por delicias dulces, algunas de estas ideas tal vez te sirvan para la tradicional cena de Acción de Gracias.

Le agradezco a mi amiga Nilsa Odette López, quien me envió algunas de estas recetas deliciosas.

Que les aproveche, y me cuentan como les quedó.  ¡Disfruten!

Pancakes de Calabaza con Mezcla Instantánea para Pancakes

(www.ensalpicadas.com)
Porciones: 6-7 pancakes
Ingredientes:
  • 1 paquete de 6 oz de mezcla de pancakes Buttermilk Complete (equivale a 1 taza y 2 cucharadas)
  • ½ taza de calabaza majada (puede ser de lata)
  • 1 taza de agua
  • ¼ cucharadita de canela o pumpkin spice
  • mantequilla (¡ojo! usen mantequilla, NO margarina)
  • canela extra para servir
Procedimiento:
  1. Mezcla la harina de pancake, calabaza y agua.
  2. Añade ¼ de cucharadita de canela en polvo o “pumpkin spice”.
  3. Si te gusta mucho la canela, puedes añadir un poquito extra.
  4. Calienta un sartén o plancha con un poco de mantequilla.
  5. Cuando derrita la mantequilla pon a cocinar los pancakes que quepan cómodamente.
  6. Cuando los pancakes hagan burbujas, los puedes voltear.
  7. Al voletearlos, añade sobre cada pancake una rebanada muy fina de mantequilla y dispersa según se derrite.
  8. Al servir, añade canela a gusto sobre cada pancake.
  9. Sirve con syrup de pancakes.

 

Cheesecake de Calabaza

(Receta de Douce Lefiere)
Ingredientes:
  • 1 plato para cheesecake “Graham cracker” (lo venden así en el supermercado)
  • 1½ barra de queso crema a temperatura ambiente
  • ½ taza de azúcar regular
  • 1 cdta. de harina todo uso, cernida
  • ½ taza de calabaza (enlatada)
  • ¼ cucharadita de canela
  • 1 pizca de sal
  • 2 huevos
  • una pizca de pumpkin spice
  • 1 cda de vainilla
Procedimiento:
  1. En la batidora, acremar los quesos junto al azúcar
  2. Añade la harina, canela, sal y pumpkin spice, en velocidad media
  3. Agrega los dos huevos y mezcla bien
  4. Añade la calabaza y vainilla
  5. Cuando esté listo, vierte la mezcla en el plato “Graham cracker”
  6. Hornea en 325° por 40 minutos
  7. Apaga el horno y deja el cheesecake dentro, para que se vaya enfriando.  Si lo sacas caliente, se abre por encima.  Una vez haya enfriada, refrigéralo hasta que este listo para servirse.

Crust para este cheesecake, hecho con galletas Ritz

  • 1 paquete de galletas Ritz (34 galletas) trituradas
  • 6 cdas. mantequilla derretida
  • 1 cda. azúcar
Procedimiento:
  1. Mezcla todos los ingredientes, y luego lo llevas a un molde de 9″, presionando la mezcla contra el fondo y las orillas del molde.
  2. Hornear por 10 minutos y luego dejar que se enfríe un poco.  Después estará listo para que viertas la mezcla de esta deliciosa receta.

 

Pan de calabaza

(Receta de Deuce Lefiere)

Ingredientes:
  • 1 lata de calabaza
  • 3 tazas de leche
  • ½ barra de mantequilla
  • 1 taza de azúcar morena
  • ¼ taza de azúcar regular
  • ½ taza de nueces
  • 5 huevos
  • ½ cdta. de nuez moscada
  • 1 cdta. de canela molida
  • 1 cdta. de vainilla
  • 1 cdta. ralladura de naranja (china)
  • 1/2 libra de pan
  • caramelo
Procedimiento:
  1. Cortar el pan en pedacitos (pellisquitos)
  2. Añadir en un envase grade, la leche, la ralladura de naranja (china), las 2 azúcares, vainilla, canela, nuez moscada, calabaza, huevos, mantequilla derretida y batir bien, hasta que haga una mezcla uniforme.
  3. En otro envase, coloque el pan y las nueces.
  4. Vierte sobre el pan y las nueces la mezcla líquida y deja remojar por 5 minutos
  5. En un molde 8 x 3″, ya con caramelo en el fondo, vierte la mezcla y lleva al horno por 15 minutos aproximadamente, en baño de María.

 

Cupcakes de Tarta de Calabaza con Crema de CheesecakePhoto Editor-20181108_074825

(Receta de Supermercados Giant)

Ingredientes:
  • 1 ¾ taza de harina
  • 2 cdta. de polvo de hornear (baking powder)
  • 1 cdta. de baking soda
  • 1 cda. pumpkin pie spice
  • ½ cdta. sal
  • 1 lata (15 oz) puré de calabaza
  • ¾ taza aceite de canola
  • 1 taza de azúcar granulada
  • 2 huevos grandes
  • 2 cdtas. extracto de vainilla

Para el frosting:

  • ½ taza (1 barra) mantequilla, temperatura ambiente
  • 1 pqte. (8 oz) queso crema, temperatura ambiente
  • 1 cdta. extracto de vainilla
  • 3 tazas de “confectioners’ sugar”

Procedimiento

  1. Coloque 18 “muffin cups” en dos moldes para muffins.  Pre calentar el horno a 350°F.
  2. En un tazón mediano, mezcle la harina, el polvo de hornear, baking soda, pumpkin pie spice y la sal.
  3. En un tazón grande, mezcle el puré de calabaza, aceite, azúcar granulada, huevos y extracto de vainilla, hasta que la mezcla quede suave.  Agréguele los ingredientes secos ya mezclados en el tazón mediano y combínelos bien. Una vez la mezcla esté lista, vierta sobre en el molde para muffins ya preparado.
  4. Hornee por 25–30 mins.  Verifique que se han cocinado bien, introduciendo un palillo de dientes en el centro de uno de los cupcakes, y al sacarlo está totalmente limpio.  Una vez listos, saque los moldes del horno y déjelos que enfríen.  Luego remueva los cupcakes del molde.
  5. Ahora prepare el frosting.  Usando una mezcladora eléctrica, bata la mantequilla y el queso crema por unos 2–4 mins., hasta que suavicen.  Añada el extracto de vainilla.  Usando la velocidad baja de la mezcladora, vaya agregando el azúcar poco a poco, batiendo hasta que se torne en cremoso.  Puede usar una manga para frostear o una espátula para decorar sus cupcakes.

 

¿Tienes recetas como estas para compartir?  ¡Envíamelas!  dejameacompanarte@gmail.com

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Eso que llaman “estrés”

Destacado
Me fascina que en los Estados Unidos, cada día del año tiene asignado algún evento o celebración.  ¡Y no lo digo en broma!  Aquí se celebran cosas como “el día nacional de los amantes de la mantequilla de maní” o “el día de adoptar un pavo”.  Cierto, muchos de éstos son “holidays” inverosímiles y dan gracia, pero el de hoy es asunto serio.

adult-annoyed-anxiety-133021El estrés es un sentimiento de tensión física o emocional. Puede provenir de cualquier situación o pensamiento que lo haga sentir a uno frustrado, furioso o nervioso.

El estrés es la reacción de su cuerpo a un desafío o demanda. En pequeños episodios, el estrés puede ser positivo, como cuando le ayuda a evitar el peligro o cumplir con una fecha límite. Pero cuando el estrés dura mucho tiempo, puede dañar su salud.

En pocas palabras, experimentar estrés es un asunto normal en la vida.  Tomemos en cosideración que lo puede provocar una situación o pensamiento, por lo que se supone que sea un sentimiento pasajero.  Pero… dice que cuando esa sensación se prolonga, es cuando empiezan los problemas, por lo menos los que causan más estragos: los de salud.

Es importante abordar el tema del estrés prolongado, porque me parece que los estilos de vida y el ajoro que enfrentamos las mujeres hoy día arrastran consigo esa presión constante que nos mata “a cuchillito de palo” y sin darnos cuenta.

Voy a referirme a lo que explica el sitio MedlinePlus sobre el estrés. Lo clasifica en dos tipos, uno relativamente normal y otro sumamente peligroso.  Del estrés agudo, no nos podemos librar: es una reacción normal y sirve hasta de mecanismo de defensa para poner en alerta la mente y el cuerpo.

El estrés crónico, por su parte, es el que hay que mantener bajo control.  Lo difícil de éste es que es provocado por situaciones que no se resuelven de forma rápida, y hace que lo que la provoca se convierta en una amenaza constante.  Ante eso, el cuerpo y la mente se mantienen en alerta continuamente, como una bombilla que se queda encendida todo el tiempo… y que ya sabemos que tarde o temprano, termina fundiéndose.  En los casos de estrés crónico, lo que se funde es nuestra salud.

Tipos de estres (1)

¿Qué ocurre en tu cuerpo cuando estás estresada?

Según se explica en el artículo de MedlinePlus, la primera reacción corporal es la liberación de hormonas.  Estas activan al cerebro, para que esté en alerta.  Una vez el cerebro asume esa acción, ocurre un efecto dominó:  los músculos se tensionan y se acelera el pulso.  Si se trata de una situación estresante pasajera (como un buen susto, por ejemplo), una vez el cerebro recibe el mensaje de que se puede volver a la normalidad, el cuerpo retorna a su estado natural.

Durante un episodio de estrés crónico, el cuerpo nunca retorna a esa normalidad.  El cerebro sigue recibiendo estímulos continuos de una situación de peligro, sobrecargando sus funciones y las de otros órganos del cuerpo.  Como no pueden relajarse, trabajan de continuo, y según los médicos, terminan causando lo siguiente:

  • Hipertensión
  • Problemas cardíacos
  • Depresión y/o ansiedad
  • Cambios drásticos de carácater y emocionales
  • Problemas en la piel
  • Obesidad y diabetes
  • Problemas menstruales

Este fue mi caso.  Por mi tipo de trabajo, el estrés nunca paraba.  La verdad no me di cuenta de sus efectos en mi salud, hasta que la situación se tornó tan crítica, que de no haber actuado, me pudo costar la vida.

Es por eso que los expertos señalan otras complicaciones de este tipo de estrés, sobre todo si ya tienes otros problemas de salud.  Se le suman las síntomas emocionales, que también desembocan en dificultades en el buen funcionamiento del cuerpo:

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  • Problemas intestinales
  • Dolores de cabeza, cuello y espalda
  • Falta de energía y problemas de concentración
  • Dificultad al dormir
  • Problemas sexuales
  • Problemas de peso
  • Riesgo de uso de drogas y alcohol
  • Pensamientos negativos y hasta suicidas
  • Ataques de pánico

Es preciso que, si identificas que estás pasando por una etapa de estrés crónico, contactes a tu médico.

La causa del estrés es la presencia de un factor estresante.  La ansiedad es el estrés que continúa después de que el factor estresante ha desaparecido.  (MedlinePlus)

¿Cómo puedes manejar tu estrés?

Lo primero que debes saber es que no existe una fórmula universal para erradicar el estrés.  Lo que sí existen son maneras de canalizarlo, que varían de persona a persona: lo que me puede funcionar a mí, quizás no sea efectivo contigo y viceversa.

Aquí algunas recomendaciones:

Acepta aquellas cosas que no puedes cambiar.

Generalmente, cuando nos aferramos a una idea, plan o manera de hacer las cosas, contribuye a que te alteres.  Si hay algo que, aunque no te guste, no lo puedes cambiar, intenta enfrentarlo de una manera creativa y relajante.

Aléjate de las situaciones estresantes.

En ocasiones, sabiendo que hay lugares, momentos y personas que disparan nuestros niveles de estrés, no los evitamos.  ¡Y hasta nos gusta exponernos a ellos!  Pero date cuenta que no son saludables para ti, e intenta alejarte de ellos… aunque sea sólo momentáneamente.

Haz ejercicios o alguna actividad física activa.

Es una de las mejores maneras de reenfocar tu cerebro y bajar los niveles de estrés.  Cuando disfrutas de la actividad física, como bailar o hacer ejercicios, tu cerebro libera hormonas que envían un mensaje de felicidad y bienestar, que contrarresta el estrés y ayuda a que el cuerpo encuentre un balance.

Sé positiva.

Intenta cambiar tu perspectiva de la situación que te estresa.  Un cambio en pensamientos negativos por positivos hace toda la diferencia.

Busca nuevas formas de relajarte.

A muchas personas, un pasatiempo o la práctica de técnicas de relajación le vienen como anillo al dedo.  Escoge una que sea de interés y que te sea fácil de practicar.  Ultimamente, los libros de colorear para adultos, por ejemplo, han servido para esos fines, lo mismo que el yoga.  La música siempre puede ser tu mejor aliada para combatir el estrés.

Duerme bien y sigue una dieta saludable.

El descanso ayudará a que tengas más claridad mental, relajes tus músculos y se convierta en una inyección de energía.  En cuanto a tu alimentación, haz un esfuerzo por consumir frutas, vegetales, fibra, productos bajos en grasa y suficiente agua.

Aprende a decir que no.

Establecer límites en lo que puedes o no hacer y atender, te servirá para que veas resultados casi inmediatos para bajar el estrés.  Y si necesitas ayuda, pídela y no temas buscarla.  Evita seguir agregando más responsabilidades o situaciones estresantes a tu vida, porque de otra manera, tu salud va a pagar las consecuencias.

Otro consejo de alto valor para todas: trata de evitar las conductas adictivas, como un método de canalizar el estrés y la ansiedad.

Evitar por estres (1)

 

Puedes encontrar más información y recursos de ayuda con tu médico o proveedor de salud, y también a través de organizaciones dedicadas al bienestar integral.  En la internet, desde luego, puedes encontrar muchos datos adicionales, no sólo sobre lo apremiante de combatir el estrés,  sino de cómo manejarlo.

Si han dedicado todo un día del calendario (por lo menos en Estados Unidos) para crear conciencia sobre este tema, es porque es importante.  No lo descartes o lo tomes a la ligera.  Hay mucha gente que te quiere y que desea que estés bien, plena y en salud, así que cuídate y ve poniendo un alto a todo aquello que te estresa.

Además, conversa con otros sobre las implicaciones que tiene sobre la salud, para que también puedan mejorar su calidad de vida.

Espero que te animes y dejes a un lado eso que llaman estrés.

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Sé un espíritu libre y #Evoluciona

En la vida, uno tiene la oportunidad de coincidir con gente que deja huellas en nuestro camino.  Algunas de esas huellas se dibujan junto a las tuyas por un trecho corto de la trayectoria, otras te acompañan a través de toda la jornada.  Hay otras que, aunque las dejaste atrás hace algún tiempo, vuelven a encontrarte.

Conocí a Ivonne Rosario, periodista de prensa escrita, cuando yo dirigía la oficina de comunicaciones del Departamento de la Familia en Puerto Rico (a principios de la década del 2000).  Era una labor retante la que tenía en mis manos, por la naturaleza de los casos que atraían a la Prensa, y mi rol era facilitarles la información.

En muchas ocasiones, Ivonne me contactó para pedir datos e incluso cubrió las conferencias de prensa de aquél entonces, y de ahí continuamos en una relación de colegas.  Luego de un tiempo (ya me había mudado yo para Estados Unidos), Ivonne y yo volvimos a conversar, ya no tanto debido a las noticias, sino en un plano de amigas.  Y aunque no nos vemos o hablamos todos los días, hay un vínculo solidario que nos une.

Periodista al fin, Ivonne tiene muchas historias qué contar.  Pero la historia más fascinante de todas, es la suya.  Una de crecimiento y de emerger como un espíritu libre.  Hoy comparte con ustedes algunas pinceladas de su experiencia e importantes palabras de motivación, que estoy segura que serán una inyección de ánimo para tu semana.  Se une a este foro hoy, para juntas acompañarte.  Aquí se las dejo, ¡que disfruten!

Por: Ivonne Y. Rosario

Soy un espíritu de libre pensamiento y la feliz madre de dos adolescentes, Abdiel y Giuliano. He sido Periodista de profesión hace más de 15 años, evolucionado a diario en el mundo de las comunicaciones y reinventándome en otros campos.

 

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Ivonne Y. Rosario – Periodista por más de una década del periódico El Vocero, Puerto Rico. Su cobertura se destacó en temas de educación, salud y política. Consultora de Comunicaciones.

Todos los días trabajo para evolucionar, tanto a nivel personal como en el campo laboral, porque de eso se trata la vida: de estar en constante movimiento, dejando atrás los fracasos y malas experiencias que te hicieron llegar al escenario actual.

Hace casi una década estuve sumergida en uno de los peores procesos para un ser humano: el divorcio. Desde entonces mi vida ha dado un giro totalmente liberador. Como todo proceso, al principio fue muy difícil superar la ruptura y seguir hacia adelante con mis hijos.  Pero les aseguro que se puede y que, gracias a esa decisión, soy la mujer que les escribe hoy.  Me fascina mi vida, evolucioné en todos los aspectos, personales y profesionales ¡y lo que falta! Soy una mujer plena.

Sin embargo, para llegar a esta plenitud, me costó muchas lágrimas, desvelos, decepciones, alejarme de personas y pensar sólo en mis hijos y en mi. Esto fue la zapata para dar espacio al espíritu libre que habita en mí. Hoy no le temo al fracaso, ni a los cambios, ni a la soledad.  Al contrario, experimento cosas nuevas que antes jamás hubiese hecho. No me ato a lugares y mucho menos a personas.  No permito que entren a mi vida personas negativas, llenas de inseguridades que siempre infunden miedo y quieren paralizarte. No permito que la sociedad me establezca parámetros. Tú  estableces los parámetros en tu vida, tienes total control de tus acciones y también total responsabilidad.

Con mi experiencia y evolución, quiero empoderar a la mujer y ¿porqué no? También al hombre que piensa que no puede seguir adelante, que se limita por los fracasos. Trabajen para su libertad mental y espiritual, libertad que todo ser humano necesita, aún en pareja.

Hoy les digo: se puede, cree en ti, edúcate y todos los días explora algo nuevo que sume a tu vida. ¡Este proceso es fascinanate! Y recuerda que no importa la opinión de los demás, pues es un proceso individual. Mucho menos la de personas conformistas; sólo necesitas tu propia aprobación.

La clave para lograr lo que quieres es no tener miedo y dar el paso, la toma de decisiones en el momento adecuado. Salir de donde estás sumergida, solo tú puedes hacerlo. Lo digo categóricamente: por más ayuda que te brinden, si no te empoderas y actúas tú misma, te quedarás en el mismo lugar.

Sé una persona tan segura que dondequiera que vayas dejes tu esencia. 

Así soy, una mujer fuerte pero simple, segura e independiente. Muy celosa con lo que he logrado hasta ahora con mucho sacrificio, por eso no permito que cualquiera entre a mi vida, pues la estabilidad emocional que tengo no es negociable.

No doy paso a comentarios inútiles que me desenfoquen. Me concentro en lo que quiero lograr, en reinventarme todos los días, no importa lo difícil que sea. No me dejo influenciar, porque al final sólo yo soy la responsable de mis actos.

Claro hay días buenos, regulares y malos, pero tengo una filosofía para los días malos y la comparto con ustedes. Es la siguiente: internalizo que ese día pasará, simplemente lo bloqueo, sólo respiro hasta que llegue el próximo día, y es ahí cuando me levanto con más fuerzas, no me complico, porque TODO pasa.

Estoy en pleno proceso de descubrir otra faceta en mi vida, que la describo como #Evolución. Quiero hacer cosas diferentes, y para eso me estoy preparando. Y le doy paso a algo que me fascina, la lectura, pues es sabiduría.

Piensa en ti, cuídate y protégete, luego enfócate y suelta en el camino las cosas que te afecten; camina liviano.

ivonnes-tattooNo olvides que el cambio es obligatorio para evolucionar. Te invito a darte la oportunidad de ser un espíritu libre, sin ataduras, de creer en ti y enfocarte en lo que verdaderamente importa: ¡TÚ MISMA!

No dudes nunca que todo pasa, y sólo queda el presente, el HOY. No planifiques tanto tu vida, sólo organiza tus pensamientos y metas y déjalos volar.  Te aseguro que vivirás a plenitud. Vive con lo simple,  ¡no te arrepentirás!

Un abrazo, Ivonne.
Te invito a que me sigas en Facebook o Instagram: ivonne.rosario.10

 

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Bienvenido Noviembre

Te prometí que a través de este Blog, iba a acompañarte en las buenas y no tan buenas. Hoy quisiera que, con ocasión de que comienza un nuevo mes, compartamos asuntos más positivos.

Noviembre es un mes interesante. Varios días feriados y muchas ocasiones para compartir entre amigos y familia. Y como es nuestra costumbre latina, con cada reunión, hay una nueva oportunidad de sentarnos a la mesa.

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Photo by Susanne Jutzeler on Pexels.com

La calabaza es bastante común por estas fechas, y puede ser el ingrediente “estrella” para servirle a los tuyos. Durante este mes voy a compartir algunas recetas a base de calabaza, para darte opciones de cómo llevarla a la mesa.

¿No te gusta la calabaza? ¡Esto es de lo que te estás perdiendo!

La calabaza, que dicho sea de paso es considerada una fruta, tiene altos niveles nutricionales: rica en vitaminas, minerales y antioxidantes, es además baja en grasas y calorías. También contiene potasio, que ayuda a mantener una presión arterial saludable.

Según MedicalNewsToday.com, uno de los mayores beneficios de la calabaza es el Beta Caroteno. Este es un antioxidante que tiene potentes efectos contra el asma, la hipertensión y ayuda a proteger al cuerpo contra ciertos tipos de cáncer. También es excelente para ayudar a controlar la diabetes y a proteger el sistema inmunológico. Por si fuera poco, ayuda a mantener saludables la piel, el cabello y los huesos. Todo eso es lo que aporta la calabaza a tu salud.

En el supermercado, es posible que encuentres enlatados de calabaza para usar en postres. ¡Pero ojo! Esos productos nunca podrán sustituir las virtudes de una calabaza fresca, porque son envasados y con azúcares añadidos.

¿Cómo conservarla?

Se mantiene bien en un lugar fresco y oscuro, pero si sólo has usado una parte y quieres conservar el resto, lo mejor es trocearla, cocerla un poco y congelarla. Nunca se congelan crudas, porque pierden humedad y al descongelarlas, pierden consistencia.

Ahora, a la recetaappetizer-bowl-creamy-1277483

Pero antes, quiero invitarte a que me envíes algunas de tus recetas a base de calabaza favoritas , para compartirlas. ¡Que no sólo sean las “barriguitas de vieja” o el flan de calabaza, plis!

La siguiente, es mi versión de la Crema de Calabaza, y que precisamente hice esta semana.

 

Crema de Calabaza y Pimientos Morrones (2 a 3 porciones)

Ingredientes

2 libras de calabaza Butternut Squash

(o 1 calabaza mediana puertorriqueña)

1 frasco mediano de Pimientos Morrones

I cda. de aceite de oliva

½ cebolla amarilla picada

2 a 2½ tazas de agua

1/4 de taza caldo de pollo bajo en sal

½ taza de crema

Una pizca de sal

Procedimiento:

  1. Con un cuchillo, corta la calabaza a la mitad. Si usas Butternut Squash, comienza con la parte superior (la parte larga), pues se te hará más fácil su manejo. Usando el cuchillo, le quitas la cáscara y la troceas en pedazos de 2 pulgadas, aproximadamente. Repite con el resto de la calabaza, quitándole la pulpa y las semillas primero.
  2. En una cacerola grande, calienta el aceite de oliva a fuego medio. Sofríe la cebolla hasta que se vuelva suave y transparente.
  3. Agrega 2 a 2 ½ tazas de agua, el caldo de pollo y la pizca de sal. Echa la calabaza troceada. Tapa la cacerola y ponla a hervir, unos 15 minutos o hasta que la calabaza esté cocida.
  4. Te va a quedar una sopa, que debes echar, poco a poco, en la licuadora. Hazla puré (va a quedar suave) y luego agrega los pimientos morrones poco a poco. Asegúrate que mezclen bien.
  5. Vierte la mezcla nuevamente en la cacerola y ponla a cocinar a fuego bajo, unos 10 minutos. Agrega el Heavy Cream. Revuelve suavemente hasta que cobre una consistencia más espesa y cremosa. Sazona al gusto, incluso le puedes echar una cucharada de miel, si le hiciera falta.
  6. Una vez la crema esté lista, sírvela en un plato de sopa. Puedes adornar con un poco de queso mozzarella rallado o con semillas de calabaza tostadas.

¡Buen provecho! ♥

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¡Hay Party! (gracias a la adversidad)

Un día como hoy, hace un año, atravesé una de las situaciones más difíciles que me ha tocado vivir.  La enfermedad tocó a mi puerta (inesperadamente, como suele hacerlo) y me obligó a ir al quirófano.

two person doing surgery inside room

Era una cirugía grande.  Mientras me preparaban para ir a sala de operaciones, pensaba en tres cosas. Primero, temblaba al recordar cuando el cirujano me recitó la lista de posibles complicaciones que podrían resultar del procedimiento.  Por ley, tenía que hacerlo.

Y en ese momento en que de por sí una está muerta de miedo, y a duras penas logra procesar lo que está a punto de enfrentar, a la mente se le ocurre “darle play” a las advertencias de aquella infame listita:  “puede haber pérdida de visión, de audición, de movimiento, de conocimiento, etcétera.. hasta la muerte.”  ¡Imagínate!  ¡Tiembla cualquiera!  Pero la mente es así de traicionera a veces, quizás para obligarnos a activar el “survival mode” o modo de supervivencia innato que nos viene ya con esto de ser humano.

Pero esa no fue la única lucha.  Mientras me buscaban la vena y y yo veía las estrellas con cada pinchazo, trataba de orar.  Soy una mujer cristiana, y desde luego que invoqué a Dios a medida que se acercaba el momento de entrar al quirófano.  Recité el Salmo 23, el 91, el 103 y el 121 sin parar.  Me faltaba el aire.  Trataba de aferrarme a mi fe, pero estaba demasiado tembluzca.  Ya sé, quizas te ríes pensando ¡que soy una cobarde!  Pero yo veía a aquella batería de médicos preparándose como para una batalla, y la verdad es que el miedo me traicionaba.  Cerré los ojos, y entre lágrimas, oraba.  Yo no sé ni qué decía, pero buscaba a Dios con las pocas fuerzas que el terror me permitía.

De repente escuché a alguien decir: “Okay, estamos listos”, y les juro que comencé a gritar para mis adentros que no, que la que no estaba lista era yo.  Nadie me escuchó, desde luego, porque yo estaba muda del susto.  Cuando sentí que la camilla comenzó a moverse rumbo a sala de operaciones (yo ya iba mas p’allá que p’acá, gracias a la anestesia), le dije a misma: ¡Misma, ahora fue!  Y no me quedó otro remedio que dejarme llevar y esconderme en la gracia y voluntad de Dios.

Sinceramente, les cuento estas cosas y todavía tiemblo.  No estoy segura si es estrés post traumático o que, en efecto, soy cobarde y punto.  Lo cierto es que cuando uno tiene que pasar por un evento como ese, o peores y más complicados, la vida no vuelve a ser la misma ¡jamás!

Escribo estas memorias hoy, porque tengo mucho un par de cosas que decir del trayecto hacia la recuperación y al celebrar lo que esas cosas inesperadas e inexplicables que ocurren en nuestra vida nos enseñan.

Recientemente inicié este blog, con la intención de apoyar a muchas de ustedes, con quien tengo lazos de amistad, familiares, laborales o en el camino de la Fe.  Escogí el nombre “Déjame acompañarte” porque, ¿sabes qué?  A pesar de que hubo gente maravillosa, que de una forma u otra estuvo conmigo en el proceso, la realidad es que es inevitable serntirnos confundidas, ansiosas, preocupadas, que perdamos el sueño, y sobre todo: solas.

Yo sé que mi experiencia no es la única, ni última de este mundo.  Hay muchas de ustedes que batallan con asuntos todavía más complicados, y aún asi tienen que hacer malabares en su día a día.  ¡Es más! ¡De ustedes debería aprender yo!  Lo que pasa es que muchas de nosotras nos reservamos las emociones producto de estas circunstancias, y es hora de que alguien nos diga que está bien hablarlas, que está bien buscar a alguien que nos acompañe en el proceso y, cuando menos, nos dé el espacio necesario para enfrentar nuestro duelo.

El duelo no es sólo cuando ocurre una muerte, sino es el sentimiento que produce la pérdida de algo muy querido y valorado.  Tal vez te ha pasado como a mí, que gente que nos aprecia nos repite hasta el cansancio que somos guerreras, que tenemos que ser fuertes, que no nos demos por vencidas, que sonríamos.  Una trata, de verdad, de que se ese positivismo le entre por los poros.  Pero ¿cuándo irá la gente a aceptar que es normal sentir miedo?  ¿Cuándo nos van a dar el espacio y respetar que lloremos en ese duelo que nos llega con la enfermedad y con la pérdida?

Amigas, ¡no estamos hechas de cemento ni tampoco somos las más titanas!  Está bien temer y llorar; es normal tener días que no queremos levantar un papel del piso, tanto como las miles de occasiones en que nos levantamos como Enriqueta y volteamos la casa limpiando o cuando nos queremos llevar al mundo por delante.

¡Ah! Y si eres una persona que cultiva una vida de fe, ¡qué empeño de la gente de espetarte ese “tienes que confiar más en Dios”!  ¿Es en serio? ¿Acaso que las emociones afloren en medio de la adversidad es contrario a creer?  Si no fuera porque una echa mano de la Fe, muchas de nosotras no hubiéramos podido salir adelante.  Y antes de que peque de hipócrita, le doy margen a que alguna vez me haya acercado a decir esas palabras a alguien, y en mi defensa ¿qué digo?  Que no es hasta que te pasa a ti, que comprendes las luchas de una persona enferma.

En este tiempo de recuperación, he podido reflexionar mucho en cómo la adversidad  se convierte en “un frenazo” en la desbocada carrera de la vida para volvernos a hacer gente, para sensibilizarnos.

chocolate cupcake with white and red toppings

Y aunque el trayecto para llegar hasta aquí hoy, día de celebración, no ha sido un camino de rosas… “hay party”.

No me puse los tacones altos, pero sí me pinté los labios adrede, para que todos noten mi sonrisa.  Estoy agradecida, de Dios y aquellas personas que hicieron lo indecible por ayudarme (¡ustedes saben quiénes son!).  Y he querido compartir con ustedes, mis amigas, por qué celebro mi paso por la adversidad con una actitud de fiesta y lo que he aprendido en el proceso.

Quizás te identificas un poco con mi historia; o tal vez estás atravesando por una difícil situación de salud.  Quiero que sepas que no estás sola, que tus temores y tus preguntas son naturales.  Te insisto en que está bien llorar, pero no vivir al amparo de la pena; que está bien temblar antes de entrar a la cita médica y pedir fuerzas al Altisimo, y luego mirarte al espejo del carro para arreglarte, para que nadie note tu congoja.  Es parte del proceso, amiga.

Te recuerdo que eres vulnerable y frágil, fuerte y determinada, y que así, con todas esas paradojas emocionales, cuentas conmigo si necesitas que te escuche y lloremos juntas.  No estás sola, no.  Aquí estoy yo, con cicatrices como las tuyas, para decirte: Déjame Acompañarte.

(30 de octubre de 2018)

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Pimientos Verdes

Soy boricua y vivo al sur de Pensilvania.  Residir en este estado nunca estuvo en mi agenda, pero aquí estoy.  Un lugar muy lindo, que me ha recibido como a una de las suyas.

El reto que tiene vivir por estos lares es que poca probabilidad hay de encontrar un restaurante puertorriqueño.  Si no lo hago yo misma, me quedo con las ganas de comer algún manjar de mi tierra.  Pero mi reflexión de hoy no esta motivada por la tripa, sino por la compasión.

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Verás, yo soy nacida y criada en el campo de Puerto Rico. Crecí entre los olores del agro, el canto del coquí y la humedad de la tierra fecunda.

Durante mi niñez, era totalmente normal ser parte de la “pre-producción” de pasteles (una versión libre y muy puertorriqueña de los tamales), ya fuera cortando cabulla (cordón) o limpiando las hojas de plátano.  Eran tareas importantes, pues cada una de esas partes aseguraba que el sabroso contenido se mantuviera intacto mientras se cocinaba.

Las mujeres se apoderaban de la cocina, ocupadas con hervir y exprimir el achiote, cocinar la carne, sazonar la masa de pasteles.  Aquellos aromas, producto de las manos expertas y nunca quietas de mi abuela, atraían a familiares y vecinos por igual.  Cuando llegaban y se daban la vuelta por la cocina, echando un ojo a la estufa, salían de allí con alguna tarea asignada, que no costaba más remedio que realizar si es que querían probar lo que se cocía en la olla.

Los hombres, por su parte, trabajaban afanosamente y casi sin pestañear, pelando las viandas.  Otros pasaban las horas rallando plátanos, yautías y guineos con guallos hechos de tapas de latas de galletas marca Sultana o Rovira, a las que se les habían hecho huequitos con un cuchillo.  Mi abuelo y mi tío eran expertos en ese arte rústico.  Otros hombres se enfocaban en el procesador “hecho en casa”, que si la memoria no me falla, consistía en el motor de una licuadora ensartado debajo de una cacerola vieja, para ir afinando las viandas ralladas y convirtiéndolas en aquella masa tosca, olorosa y que prometía darle forma a los pasteles y también a las alcapurrias.

Reunirse en el patio de casa de mis abuelos cuando iban a matar un cerdo también era de lo más normal.  De la misma manera, todos teníamos algo que hacer en el evento, incluso los niños… nuestra tarea era “salirnos del medio”, según mi abuelo.  Al final, ayúdabamos trayendo la leña ya cortada o sirviendo de meseros, buscando vasos con agua fría para los que ahora freían la carne en el fogón o la fileteaban para darle buen uso.

Le contaba eso a mi compañero de vida y me miraba horrorizado (la verdad, ¡casi fascinado de que no hubiera necesitado terapia sicológica después de esas vivencias!), porque su niñez en los suburbios de Pensilvania fue muy diferente.  Lo que no podía creer era que yo, siendo del campo, nunca hubiese sembrado y cosechado pimientos.

Es decir, crecí con todos los frutos de la tierra… ¿Pero yo? ¿Sembrarlos? ¿Cosecharlos?  No había sido mi tarea en la finca, concretamente.  Así que cuando me trajo varias plantitas de pimientos para que se convirtieran en mi “pasatiempo”, su gesto me sorprendió agradablemente.  Fue un volver “en miniatura” a mis días de infancia.

La experiencia, confieso, ha sido de mucha satisfacción.  Nada complicada y me pregunto por qué no lo hice antes.  Cuando una de las plantitas dio su primera cosecha, la celebramos como si nos hubierámos ganado el primer premio de la Loto.  Las demás matitas le siguieron los pasos de buena gana, dando sus frutos.  Menos una.  Era la de pimientos verdes… de esos rechonchos, que sirven para rellenarse y comerse relamiéndose.

Pasaron las semanas, y las plantas continuaban fértiles.  Pero aquella otra seguía rezagada.  Un día, mientras las mimaba con agua, tuve una conversación con la planta que aún no paría.

La miré con compasión y le dije: “Te pareces a mí.  Alrededor, todas las demás han tenido crías, pero al parecer, esto de ser mamá no es para ti ni para mí.  Sé que tu quieres, tanto como yo… pero hay veces que no está en nuestras manos.  No te acongojes, la vida sigue.  No te amargues, no por eso dejas de tener posibilidades.  Recibe el agua con que te riego, no para presionarte a que paras, sino para que llenes tus raíces.  Lo importante es que nunca dejes de ser tú.”  Bien poética que estaba yo.  Tanto, que lloré mientras le decía esas palabras.

Nunca dejé de regarla.  Nunca dejé de atenderla.  No me di por vencida.  ¡Al contrario!  Se convirtió en mi consentida.   Y la tierra no fue indiferente al afecto.

plant green paprika pepper

A las pocas semanas, aquella que parecía estéril, comenzó a exhibir pequeños retoños.  ¡Mi alegría fue grande!  Verlos crecer dibujó una gran sonrisa en mi alma.  Mi felicidad se completó el día que parió su primer pimiento verde.

No conozco “demasiadas” mujeres para quienes la maternidad no se materializó.  Las que conozco, las he tenido muy presentes al escribir estas líneas.  Cada cual tiene sus razones y realidades sobre el tema, por lo que las respeto y admiro.  Hoy no es día de compartir por qué tampoco yo he podido ser mamá, aunque es un gran y valiente paso admitir públicamente que no lo soy y tal vez nunca lo seré.  Esa es la dura verdad.  Y me duele, porque lo deseaba.  Sin embargo, Dios no se hizo de la vista larga a lo que estaba en mi corazón.

Sí… ya sé que no se acaba el mundo y que está ese conocido proverbio que reza: “a quien Dios no le da hijos, le da sobrinos”.  ¡Gloria a Dios por los sobrinos!  El mío ha sido bálsamo y una de las bendiciones más hermosas que el Señor me ha dado.  Pero la bondad de Dios hacia mí no terminó sólo con mi sobrino.  Mi afecto ha sido repartido entre los hijos de mis amistades, de compañeros de trabajo, de vecinos, los niños de la iglesia en la que por tantos años asistí (muchos de ellos hoy son adultos), y más recientemente… me inicié en las lides de ser casi casi abuela.

Alguna vez fui como aquella planta de pimientos verdes.  Por mis propias posibilidades, ser madre parecía no ser para mí.  Pero la compasión y el amor de Dios hallaron una manera creativa para canalizar mi rudimentario instinto maternal.

Ciertamente no pasé por el embarazo o el alumbramiento en cuerpo y alma, pero descubrí que amar infinita  e incondicionalmente, lo que a mi parecer es lo más cercano a cómo ama una madre, no requiere necesariamente de 9 meses de gestación.  Se trata de un afecto sin reparos; de ver posibilidades; de entregarse con convicción para transformar la vida de otros.

No soy mamá, no.  Tampoco hago estas confesiones para recibir de quienes me leen una palmadita empática en el hombro.  Más bien abro mi corazón para acompañarte a ti, que quizás has sentido el vientre vacío, como yo.  Mucho menos busco orientación sobre opciones para alcanzar la maternidad.  Simplemente quiero que sepas que no estás sola, y que aún sin hijos propios, el amor que hay en ti puede transformar vidas, si tú así lo permites.

Si riegas tu plantita “de pimientos verdes”, verás resultados.  La clave está en ser compasivos, (¡incluso contigo misma!), en reconocer que siempre hay oportunidades abiertas esperando por ti, y que amar es el mejor legado que puedas dejar en este mundo terrenal.

A las que han tenido el privilegio de sostener un pedacito de su propia vida en sus brazos, gracias por dejarme amarlos también y como mejor he podido.  Y si andas un poco estresada porque ser mamá es complicado… ¡tranquila!  La plantita que bien se riega y se cuida, siempre da cosecha.  ♥

(9 de octubre, 2018)

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Prisa

“¿Qué provecho obtiene el que trabaja de aquello en que se afana?” –Eclesiastés 3.9

Hoy es lunes, 8 de octubre de 2018.  Estuvo nublado todo el fin de semana, y hoy no ha sido excepción.  Con las nubes grises, las temperaturas van tornándose más frescas y con esos cambios, vamos asimilando que ya estamos en otoño.

Image result for Leaf in treesLas hojas, en cambio, aún no se animan a ir mudando sus vestidos verdes por los de tonos ocres.  Aquí en el sur de Pensilvania, el espectáculo de colores da gusto cuando la naturaleza despliega sus vestidos de temporada, y con mucha razón hay quienes dicen que esta es su estación preferida del año.  Pero los árboles, todos ellos sabios, saben que todo tiene su tiempo.

En los comercios, la experiencia es diferente.  Uno no sabe si es octubre o diciembre.  Desde que abren las puertas automatizadas de la mayoría de los establecimientos, pueden verse todo tipo de adornos otoñales.  Las calabazas de plástico, dicen los vendedores, pueden bien usarse para la Noche de Brujas como para el Día de Acción de Gracias; y más al lado, también se encuentran los ornamentos navideños y de año nuevo.

¡Cuánta prisa!  Por vender, los comercios nos empujan a desvivirnos por el futuro y a olvidarnos de disfrutar el vivir ahora.  ¿Acaso está mal enfrentar nuestros días con pausa y ser conscientes de la bendición que es vivir un día a la vez?  ¿O será quizas que nos ha gustado desbordar la agenda de vida con compromisos y responsabilidades, que ahora nos vemos obligados a estar más ocupados y preocupados en vez de disfrutar del hoy con tranquilidad?

Vivir de forma sosegada es un estilo de vida en peligro de extinción.  Todo va tan a prisa, que es fácil contagiarnos con la alta velocidad con que trasita el mundo a nuestro derredor.  Preferimos que nos den “los titulares” o la versión corta de una conversación, y si es posible que quepa en un “tuit” o mensaje de texto, y por qué no, mejor resumirlo en un “emoji”.  Pareciera que siempre hay algo más importante qué hacer, o que deseamos que nuestra mente esté en cualquier otro lugar menos aquí, ahora…  A mi juicio, es una adicción más en la larga lista de conductas destructivas del ser humano.

¡Qué pena que vayamos así por la vida!  Y no me lo tomes a mal, porque por muchos años yo también viví así.  Un día, después de varios tropezones, abrí mis ojos a la realidad de ese “desvivir”, al darme cuenta de lo que me estaba perdiendo en mi vida y que, en realidad, era lo que mayor valor tenía.  Vivía el hoy pensando en el mañana…. y no digo que hay que vivir de espaldas al futuro, sino que el futuro no cabe y no puede vivirse en el hoy.

Esa prisa lo que nos trae es ansiedad.  La ansiedad nos trae enfermedad.  La enfermedad nos trae dolor.  El dolor nos trae infelicidad.  Y si somos infelices a causa de esa prisa, ¿por qué la seguimos de forma desbocada?

Frena. Deténte.  Respira.  Levanta tu cabeza.  Abre tus ojos y observa.  Mira bien.  Descubrirás detallitos que la prisa nos hace pasar por alto.  Bendiciones de Dios, envueltas en su propia sencillez, que sólo quien camina sosegadamente y reflexiona, puede darles el incomparable valor que merecen.

No es fácil este ejercicio, yo lo sé bien.  Sólo se necesita un poco de voluntad y hacerlo aunque sea una vez al día.  Verás la vida diferente, te lo garantizo.   Y no se trata de una excusa para echar al olvido el planifacarse y tener metas, sino de bajar revoluciones.

La prisa nunca podrá darnos las satisfacciones que vivir pausadamente nos provee.  Porque con la pausa nos ponemos en sintonía con nuestro entorno, con los nuestros, con una nueva perspectiva de lo que son nuestras circunstancias y realidades, y más que nada, de Dios, quien te dio la vida para que la vivas y disfrutes a plenitud.